miércoles, mayo 17, 2006


Coaching y Política

En mi último artículo de "El arte de dirigir" me refería al artículo que me había pedido el diario "La Nación", quiero anticiparlo en el blog, dado que ya algunos de mis conocidos han empezado a opinar a partir del artículo, creo que puede ser un interesante motivo de debate.

"Vivimos tiempos en los que hablar de coaching está de moda, tiempos de transformación de la política y, sobre todo, tiempos de esperanza en un liderazgo con otro acento, con un timbre de voz más armonioso. ¿Hay alguna relación en todo ello?

Escribo estas líneas porque creo que sí, que existe una relación virtuosa entre el Coaching (en la forma que algunos profesionales lo entendemos) y la Política. Declarar esa relación es el primer motivo de este artículo. El segundo, por el que sin embargo empezaré, es un hecho contingente que marcó el inicio del Gobierno de la Sra. Bachelet y al que se puede dar una connotación de nueva sensibilidad, sin confundir con una cuestión de género.

Que el nuevo equipo gubernamental se reuniera en Marbella para una conversación de punto de partida, sin un programa del gusto de los analistas políticos; que ese encuentro estuviese facilitado por Julio Olalla, conocido por su larga trayectoria en el coaching, que después los ministros, subsecretarios e intendentes que asistieron se refiriesen al taller en términos muy positivos pero con cierta vaguedad, generó una oleada de curiosidad entre los periodistas.

En los días siguientes tuve numerosas llamadas de medios de comunicación (supongo que muchos otros coaches también) tratando de averiguar cosas diversas: Desde qué podría significar para el estilo de este gobierno la realización de un encuentro de estas características (sobre lo cual tengo mi opinión desde luego) hasta el significado de que la Presidenta o su entorno eligiesen al Sr. Olalla en vez de al Senador Flores (aspecto sobre el que no tengo la menor idea, sin que ello se confunda con que lo considere irrelevante, simplemente no tengo el privilegio de conocer los motivos de la Presidenta de Chile, aunque me alegre por su elección)

El primer punto que es importante despejar es que la realización de este taller (que no fue un curso de coaching) no debería confundirse con la idea de que este enfoque de intervención va a tener una relevancia en el nuevo equipo de Gobierno. En consecuencia el análisis debería separar el significado del taller como señal, por una parte y el aspecto distinto de si el coaching y la política pueden conjugarse armoniosamente.
Pretendo dar tres argumentos positivos para cada uno de estas relaciones.

Efectivamente, considero un signo de valor positivo el encuentro de Marbella porque:

Creo que Chile, con un Gobierno que se enfrenta a importantes desafíos en un período relativamente breve para lo que ha sido común en las últimas décadas, necesita que actúe como un equipo compenetrado y los equipos se constituyen con un propósito, pero también sobre la confianza de sus componentes.

No es necesario argumentar mucho que la confianza no es sólo una derivada de la competencia técnica, implica compartir valores y una mística de compromisos, implica interlegitimación de los individuos como personas.

Los equipos viven en la dimensión emocional de serlo y es necesario saber crear el espacio en el que esto se produzca. El taller de Marbella fue una instancia para empezar a diseñarlo. En este sentido me parece que es una excelente señal. ¿Por qué no hacer en el Gobierno lo que todos aceptamos en el mundo de las empresas, de los deportes o de los grupos sociales? ¿Por qué no aplicar lo que en cualquier escuela de buena administración predicaría?.

El principal mensaje que resume la campaña presidencial que fue elegida por los chilenos y chilenas para gobernarnos fue el del “Chile inclusivo”. Incluir significa saber escuchar las inquietudes de quienes piensan de forma distinta, tienen raíces diferentes o viven situaciones o procesos desde los que la vida se percibe en otras dimensiones.

Si estamos de acuerdo en ello, que el taller pusiese énfasis en el escuchar, en el perdón o en el afecto, no tiene que ver con ninguna moda, es una señal que se dirigió al corazón de nuestros problemas de convivencia y por cierto que es una buena señal.

Tanto para constituir un equipo que responda a lo que Chile requiere, como para ser un Chile inclusivo, la herramienta común es la comunicación, en la amplia acepción en la que hoy se entiende (común acción, importancia de los contextos, rol de lacercanía)

Si los ministros, subsecretarios, intendentes y las demás autoridades de gobierno se hacen cargo que comunicarse es la gran habilidad del mundo moderno y que quienes determinan la validez de esa comunicación son los ciudadanos, no me cabe duda que tendremos un Gobierno más cercano, más riguroso con sus promesas y sus compromisos, más capaz de entender lo que es necesario construir para una sociedad mas justa y desde luego mas feliz.

Para hablar ahora del anunciado círculo virtuoso de coaching y política es necesario ponernos de acuerdo con una definición sobre a qué vamos a llamar coaching. No usaré para ello ninguna de las dadas por los prestigiosos chilenos que son reconocidos en este ámbito, creo que es mejor evitar sesgos y saliéndome de Chile utilizaré la que la ICF (International Coach Federation) está consensuando mundialmente. En ella se plantea como primer párrafo que: “El coaching profesional consiste en un acompañamiento (ongoing partnership) diseñado para ayudar a obtener resultados más satisfactorios en la vida, la profesión, la empresa o las actividades de las personas. Mediante el proceso de coaching el cliente profundiza en su conocimiento, aumenta su rendimiento y mejora su calidad de vida”

Dentro de esta concepción, de la que muchos profesionales que trabajamos en Chile participamos, el coaching es inseparable de marcados principios éticos en la relación con el cliente y con la sociedad, de un profundo respeto por la persona y sus intenciones y supone de forma muy especial que el cliente reconozca sus talentos, reconozca las propias barreras y logre expandir sus posibilidades de acción.

Dicho esto, mis tres argumentos para declarar que el coaching es una metodología de apoyo que potencia la acción política encaminada a mejorar al mundo al que se dirige son:

1. Si la política es el arte de lo posible, expandir los paradigmas de quienes tienen que gobernar y ser artistas de esa construcción constituye una labor de gran valor agregado.

El coaching al orientarse a ampliar los dominios de observación del coachee y las distinciones dentro de cada dominio, al acompañarle en su proceso de descubrimiento de las señales del entorno (incluso las más sutiles) representa también una oportunidad de desarrollar su liderazgo.

Cabe aquí mencionar a Ronald Heifetz, director del Proyecto de Educación de Liderazgo en la Escuela John F. Kennedy de la Universidad de Harvard que en su libro “El liderazgo sin respuestas fáciles” plantea ese espacio del mundo actual en el que el líder no tiene la respuesta a las situaciones que se plantean, no puede ser un experto en todo, pero tiene la capacidad de contener, de animar para la acción, de entrever posibilidades y hacer que los otros se hagan cargo de sus propias responsabilidades, delimitando su rol sin idealizaciones.

2. Si el poder conlleva niveles de soledad, a veces por la forma en que entendemos la responsabilidad, otras por la falta de pares o por el peso de la información reservada o por la incapacidad para delegar y desarrollar confianza, el hecho de tener alguien que no forme parte de la línea, con quien hablar en una relación de pares y que permita expresar la propia voz sin paliativos, con la seguridad de no recibir juicios, de disponer de una cuenta corriente de diálogo, resulta ser una compañía de alto valor.

Si el ejercicio de ese poder puede en ocasiones ser tan absorbente que deje los otros ámbitos de la vida al borde del colapso, disponer de un espejo que muestre las repercusiones que lo que estamos postergando puede tener en nuestro equilibrio, resultará una medicina preventiva. Al cabo es difícil que quien no sabe gobernar su vida pueda gobernar un país o el área que le corresponda, sin el riesgo de que lo someta a los mismos desequilibrios.

3. Si hoy concebimos como uno de los más importantes roles del estado la creación de ciudadanía, mantener conversaciones con un observador externo (pero comprometido con este propósito) en las que las decisiones de la política contingente no dejen a un lado las preguntas sobre los valores que conforman el proyecto de una nación mas integrada y una nación de ciudadanos elevará la dimensión de la política, ayudando a preservar esos valores, hablamos del respeto, la justicia, la equidad.

En muchos momentos de la historia del mundo, quienes tuvieron obligaciones de gobierno buscaron a personas sin la compulsión a imponer sus puntos de vista, situados voluntariamente fuera de círculos de interés y lejanos de la carrera por el poder, personas (monjes, anacoretas, filósofos, ancianos de las tribus) que cultivaban el arte de la reflexión abierta y sin mordazas, el arte de conectar a quienes les preguntaban con sus propios miedos y sus propias grandezas. Entonces no se llamaban coaches, pero el fenómeno es distinto a los nombres que lo explican"

5 comentarios:

Iris dijo...

Juan, me da un gusto inmenso leer tu artículo. Este año inicié el ACP y me ayuda como reflejas con tus palabras lo que recién comienzo a intuir, en medio de tantas emociones y a veces de una gran e incómoda confusión.

La definición de coaching profesional me parece maravillosa, “acompañamiento, que profundiza en el autoconocimiento para aumentar la calidad de vida “.

Con respecto al coaching y la política, me parece que la idea de la presidenta de invitar a Julio Olalla como facilitador de la conversación inicial del equipo de gobierno, fue una idea magnífica.

Saludos,
Iris

Jorge Gajardo Rojas dijo...

Porque no usar una palabra castellana para coaching?Cualquier persona con sentido comun es un potencial coaching.La mejor manera de practicarlo es escuchar al pueblo,Voz del pueblo,voz de Dios.

lucas tarazona minaya dijo...

Si conocen al gran fernando flores hablenle de Coaching y PNL, si el aprende eso en solo un mes con los creadores. Dara un salto cuantico en su vida y sera con seguridad el proximo presindete de Chile. Y Chile sera la primera potencia de sudamerica

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Al parecer el encuentro en Marbella no caló en nuestra autoridades a juzgar por lo que ha pasado a la fecha.

Charly dijo...

Buen artículo Juan, hay frases que me dan vuelta en la cabeza, como: "Al cabo es difícil que quien no sabe gobernar su vida pueda gobernar un país o el área que le corresponda, sin el riesgo de que lo someta a los mismos desequilibrios".
Estoy de acuerdo con tus aseveraciones, sin embargo, dónde está el problema en el goebierno de Bachelet. Imagino que tú artículo tiene que ver con la conformación del gobierno desde sus inicios, pero no en su funcionamiento, ya que a mi entender, no se han asumido los roles de dirección deseados. Espero que sea, por que aún no ha pasado el tiempo suficiente para asentarase en le poder, y no por esa gran frase que enmarco entre comillas en el principio de este comentario.
Un gran Abrazo
Carlos (del taller)