lunes, abril 17, 2017

El futuro del empleo como amenaza


En mis primeros años de joven empresario, recién aprendiendo el mundo de las nuevas tecnologías daba conferencias defendiendo la neutralidad de su ética (como recuerdan mis socios y compañeros de esa época, con cierta sorna, parafraseaba a Oppenheimer), defendiendo el impacto en los sistemas de educación (que, por cierto, se cumplió poco) y las nuevas oportunidades de actividades y profesiones de mayor valor añadido. En todo caso mantenía que el progreso no se podía detener.

Hoy 40 años después me preocupa que el pensamiento, la cultura social y la adquisición de capacidades vaya por detrás de la transformación de las profesiones y las actividades que las tecnologías y su diferente velocidad de avance producen.

En las conversaciones con los jóvenes su percepción del futuro es más amenazante que lo era para nosotros. Pocos ven que su vida vaya a ser mejor que la de sus padres y también pocos ven fáciles oportunidades de empleo. 

No cabe duda que si es así, nos enfrentamos a un futuro en el que, tan importante como es hoy plantear políticas para la sustentabilidad del planeta, será plantearnos la subsistencia de una humanidad que pueda convivir en armonía cuando el empleo como hoy lo conocemos sea simplemente un recuerdo histórico. Por eso hay que tomar con un especial respeto las palabras del reputado economista británico Robert Skidelsky, biógrafo de Keynes, del que hoy aparece en el diario El País la siguiente nota:

"Robert Skidelsky cree que la profecía que John Maynard Keynes lanzó en Madrid en 1930 de que los nietos de su generación trabajarían 15 horas semanales puede cumplirse con la revolución tecnológica.

Este economista y lord británico, nacido en Manchuria en 1939, autor archipremiado por la biografía del gran economista inglés , piensa que esta vez los cambios que trae la digitalización no van a generar más empleo: “Va a una velocidad enorme y es mucho más destructiva [que anteriores avances tecnológicos]. Además, está penetrando en muchas ocupaciones y tareas mentales. Antes, en la revolución industrial era solo un suplemento físico. El coche es una mejora sobre el caballo, pero es un sistema de transporte y es solo un servicio para la actividad humana. Ahora [con la inteligencia artificial] mucho empleo cognitivo y mental de la clase media puede ser automatizado. No hay barreras ni obstáculos”.

Desarrolla sus ideas en una conversación en el patio de la cafetería de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)  en Ginebra, donde este diario ha viajado invitado por el organismo internacional. Acaba de dar la conferencia inaugural del evento El Futuro del Trabajo organizado los pasados 6 y 7 de abril por la OIT, inmersa en un proceso largo y ambicioso de reflexión sobre hacia dónde se dirige el mundo laboral con la revolución tecnológica y la globalización que culminará en 2019, cuando este organismo tripartito (Gobiernos, sindicatos y empresarios) cumpla 100 años de existencia.

Está tan convencido de que esta vez la tecnología sí que va a destruir empleo que afirma que los luditas —los seguidores de Ned Lud que en el siglo XIX destruían máquinas porque temían perder su empleo— “no estaban completamente equivocados”.

Entonces “hubo un gran aumento del desempleo”. Pero “en la segunda mitad del siglo XIX 30 ó 40 millones de europeos fueron a tierras deshabitadas del nuevo mundo. Los españoles fueron a Sudamérica y los ingleses y los alemanes a Norteamérica. Dónde van a ir ahora los desocupados”.

La velocidad a la que van los cambios ahora es una de los argumentos que repite. Y afirma: “La idea de ralentizar la automatización sería una buena idea. ¿Qué prisa tenemos?”. Cree que ha llegado el momento de pensar qué hacer cuando baje el número de horas de trabajo: “La gente quiere trabajar, pero no cualquier número de horas. Tú puedes encontrar sentido a la vida sin trabajar 60 horas a la semana”, prosigue. “Necesitamos ser útiles, sentirnos útiles. El trabajo por un salario ha sido la forma tradicional en que la gente ha contribuido, pero hay otras formas”.

Aunque admite, como ya había apuntado ante el auditorio, que en este argumento hay un problema: “La gente prefiere trabajar menos, pero siempre que no gane menos”. No obstante, rechaza que esto sea porque “las personas sean insaciables” sino por —y aquí toma una idea de otro gran economista del siglo XX, John K. Galbraith— el papel de la publicidad y su estimulo del consumo.

Y si la gente trabaja menos y cobra menos por ese trabajo, ¿cómo sustituir esos ingresos? “Una renta básica universal daría a la gente la posibilidad de elegir cuánto trabajar”. Mentar este argumento en la OIT, en su sede central, no es inocuo. Recibir un ingreso, “independientemente” de la renta o la edad, sin haber trabajado para recibir ese derecho, abriendo la posibilidad a pagar salarios más bajos o a desplazar determinados costes de la precariedad al erario público no suele gustar en una de las tres partes que componen la organización, los sindicatos, de la que procede su actual director general, el británico Guy Ryder. De hecho, este último se revolvió incómodo cuando en broma, jugando con su idea, el profesor emérito de Política Económica de la Universidad de Warwick propuso añadir al nombre de la organización la palabra “ocio”.

La financiación de esta puede salir “de una combinación de crecimiento y redistribución”. Porque Skidelsky ya no es partidario de un impuesto sobre los robots: “Es una idea atractiva, pero tiene la dificultad de decidir qué es un robot, que es humano y qué es un sistema mixto”.


Podría parecer que estamos hablando de ciencia-ficción, pero el escenario real que vivimos hoy, nos dice hoy que lo que antaño consideramos ciencia-ficción es cada día menos ficción y nos desafía a dirigir el proceso de transformación considerando todas las variables y no sólo la capacidad de la tecnología de crear sus propias realidades.

Entrevista en Radio Sentidos: Coaching a la Política y el Poder

El pasado Miércoles 12 de abril, Valeria Lavorato me entrevistó en su programa de Radio TV on line "¿Qué querés que pase?" en Radio Sentidos de Argentina. Los siguientes dos videos recogen el contenido de la misma.



viernes, abril 14, 2017

Homenaje a un homenaje


Tal vez el mejor libro del escritor español Enrique Vila-Matas sea "Bartleby y Compañía", en él en esencia habla del arte de la retirada, desde luego se refiere a la retirada de escribir, pero retirarse es siempre una decisión profunda y dolorosa. 

Vila Matas escribe en él: "Robert Walser sabía que escribir que no se puede escribir, también es escribir". En momentos como los que hoy vivimos renunciar a liderar cuando se siente la falta de respaldo también es liderar, porque supone un acción moral dirigida a quienes aún tienen esperanza en la Democracia. 

Hoy, como español  miro con un profundo respeto la decisión de retirarse de quien fue la sorpresa de mi generación, Adolfo Suárez, aquel Secretario General de la Falange de ideología franquista, que por sorpresa llego a ser Presidente de la recién restaurada monarquía española y con una efectividad admirable desmontó el franquismo en meses y abrió el camino a nuestra democracia (hoy malherida). La decisión de retirarse tiene hoy una significación histórica, que el joven que fui no supo leer.

Clausewitz el referente del pensamiento estratégico militar fundamentó que la retirada es la operación más difícil de todas, hay que navegar entre el temor, la arrogancia, la rabia, la dignidad, los cantos de sirena y la visión de algo más alto que supere las llamadas del Ego y la perpetuación. 

Una cita más: Hans Magnus Enzensberger, ensayista y poeta alemán que pasó de una breve estancia en las juventudes hitlerianas a ser un defensor de la democracia escribió una columna en El País en 1.989 en la que decía: "Cualquier cretino es capaz de arrojar una bomba. Mi veces más difícil es desactivarla (...) En cualquier caso, para ser un héroe no bastan la simple habilidad y la competencia. Lo que hace memorable al protagonista es la dimensión moral de su acción". Algo que parece ser desconocido por las dictaduras o para los falsos demócratas que sólo usan la democracia para acceder al poder y luego se aferran a él y pueden ser capaces de convertir los huevos que les tiran los ciudadanos en el resultado de articulaciones malvadas o en simples hechos aislados sin significación especial.

Esta introducción es consecuencia de la lectura de la "Carta a Ricardo Lagos" que Cristian Warnken escribió ayer en El Mercurio (periódico que no acostumbro a leer) a la que llegué porque mi amigo Alberto Chacón tuvo a bien subirla a su muro de Facebook. Aquí la reproduzco



"Soy un ciudadano que, como la mayoría de los ciudadanos, más que protagonizar la historia política de Chile, la ha padecido. Si cierro los ojos, veo -como en un sueño- unas banderas ondeando entre la multitud, cuando era muy niño, el año 73: después el sonido de los aviones y helicópteros apagando ese fervor y trayendo el miedo. Y luego largos, interminables años grises marcados por el sonsonete monocorde y ramplón del dictador.


De pronto aparece usted, una noche, en televisión apuntándolo con un dedo, despertándonos a todos de un largo letargo y de la resignación. Otra vez el fervor, la épica, la calle, las banderas... y luego, la desilusión, la desconfianza, el desencanto. El país donde estamos ahora.


Cuando se derrumban la épica y la ética en política, uno se siente náufrago y también huérfano. Huérfano de utopías que se desmoronaron en cámara rápida o que se transformaron solo en retórica, en "palabras vacías". No es fácil perder la fe, pero lo más insoportable ha sido ir perdiendo la esperanza. Nos decíamos "de izquierda". Pero ¿qué queda en pie de esa izquierda que nos daba identidad y pertenencia? Muy poco o nada. El capital moral de la izquierda, en Latinoamérica, fue dilapidado por sus líderes que, una vez que llegaron al poder, no dudaron en enriquecerse con dineros mal habidos. Y si no se aferraron al dinero, algunos de ellos se aferraron al poder, eternizándose en sus cargos o heredándoselos a sus hermanos o esposas. Usted no buscó ni lo uno ni lo otro.


Al escuchar su discurso de despedida, en el que anunciaba su retiro de la carrera presidencial, me di cuenta de que ya no era el Lagos impetuoso que había abierto con un gesto el fin de la dictadura, sino un Lagos más sereno, más sobrio que cerraba la transición con una renuncia. Qué impecabilidad y qué sobriedad: solo 6 minutos para decir lo necesario. ¡Qué soledad la suya! Sentí que en algún punto su soledad se tocaba con la de nosotros, los ciudadanos huérfanos. No pude dejar de recordar la soledad de Allende en un palacio en llamas. Pero ahora no era un incendio, sino un derrumbe: el de la política. Y confieso que me emocionó verlo a usted de pie, sobre esas ruinas, dando una clase magistral de grandeza a toda esa legión de políticos menores, sus "compañeros", que lo humillaron innecesariamente en una votación cobarde y secreta.


Cuando usted señaló con el dedo al dictador, muchos de ellos corrieron detrás de usted aclamándolo y pidiéndole que fuera presidente y usted dijo "no es mi tiempo". Esos mismos ahora lo acusaron de "soberbia" porque ya no les servía y no marcaba en esas encuestas que ellos transformaron en sus nuevos credos, pues se quedaron sin ideales ni ideas. Ellos no soportan la grandeza. El partido de ellos es el partido del Resentimiento, partido al que usted nunca perteneció. Una izquierda solo movida por el resentimiento y aferrada al poder no es una izquierda por la que valga la pena dar la vida.


Sí, es verdad, usted no es un caudillo. Los caudillos han devastado Latinoamérica. Usted es un estadista, una rareza en los tiempos de la política-espectáculo o de la política-negocio. Me faltaba verlo en la derrota, que es donde se reconocen los grandes líderes. El círculo de esta larga historia se me cierra. Gracias a la lección que nos ha dado, ya no creo que haya que dar por muerta la esperanza. Pero mi esperanza no la deposito ahora en los grandes discursos, sino en los gestos como el suyo, al haber entrado y salido con dignidad de esta contienda, sin calculadora en el bolsillo.


Hoy abundan los discursos, y faltan coraje y dignidad. Y eso fue lo que usted nos regaló ese lunes de otoño. Sí, tal vez viene un largo invierno, pero la primavera comienza cuando un líder suelta y dice -como usted dijo-: "amigos, la vida continúa". Ya no fue necesario apuntar el dedo: solo bastó su mirada, por la que me sentí interpelado. No sé a qué, pero a algo nuevo, que todavía no comienza. Cuando se abran de verdad las grandes alamedas."

Agradezco la inyección de esperanza, porque hace falta en este momento más que nunca en la moderna historia del mundo. No hay mucho para conservar, no hay mucho en lo que aferrarse. El propio Lagos en la introducción a su libro publicado el pasado año "En vez del pesimismo" dice: "Los viejos profesores lo saben: la tozudez y la arrogancia son el último refugio de los conservadores desconcertados". Los conservadores están en todo el espectro de colores. La decisión de Lagos no ha sido conservadora, tiene la valentía de abrir la posibilidad de ver la esperanza que puede haber detrás de la esperanza. Retirarse es una forma de abrir otros espacios a esa esperanza de políticos morales y weberianos. 




miércoles, abril 12, 2017

Observando la Consultoría del Siglo 21 desde nuestro balcón


En la página web de Gestacción Consultores subimos este artículo que refleja nuestro entendimiento actual de la Consultoría de Valor. 


"Como consultores hablamos continuamente de los cambios, sostenemos que la variable de ajuste de esos cambios es el aprendizaje, la capacidad de entender qué significan y hacia dónde van, y la certeza de que eso supone que algo en nosotros debe cambiar para poder gestionarlos y no quedarnos en un mundo que no exista.
Hoy todas las profesiones se encuentran ante el dilema de replantearse la forma de entregar valor a la sociedad que emerge o entrar en una profunda decadencia. No se mantendrán las organizaciones como hoy las conocemos, ni las escuelas, ni los modelos de negocios, ni lo que cada uno de nosotros hace.
La pregunta que los socios de Gestacción nos hacemos  es: ¿Cómo será la consultoría del siglo 21? ¿Hacia donde va? Tenemos que hacer eso que los psicólogos llaman el clic interno.
Escribimos este artículo cuando vamos a iniciar una serie de encuentros entre consultores, directivos de organizaciones y expertos en la observación de tendencias, porque tenemos un compromiso con nuestro oficio: estar en la frontera de los temas que distinguirán la consultoría efectiva de este siglo y hacer una adecuada lectura de lo que nos rodea (o al menos intentarlo).
¿Qué podemos decir de lo que estamos viendo hoy? ¿Qué preguntas nos permitirán ampliar nuestra comprensión y nuestras miradas? ¿Cómo podemos entender los nuevos fenómenos que aparecen en las dinámicas sociales? ¿Qué nuevas interpretaciones podemos hacer, desde qué lentes?  
No pretende este artículo resolver lo que requeriría un libro entero, pero sí destacar algunos aspectos que hemos considerado básicos:
  • El mundo es hoy extremadamente complejo y uno de los aspectos fundamentales de esa complejidad es la naturaleza sistémica de la acción humana y de su propio entorno. Todo está interrelacionado como la propia mente y el sentir humanos.
  • Entender el entorno se constituye en un aspecto central, las soluciones lo son en un entorno determinado, las culturas y los modelos de pensamiento de los grupos humanos determinan el éxito y la aplicabilidad de lo que podríamos llamar soluciones empaquetadas.
  • Las calidad de las relaciones es clave para que las cosas pasen. Los grupos, las empresas, como las naciones, entran en decadencia cuando las relaciones se descomponen o cuando no logran llegar a un nivel de calidad que pudiéramos considerar necesaria para alcanzar o mantener los fines que buscan.
  • La tecnología dejó de ser un mero soporte y apoyo de la acción humana para convertirse en generadora de prácticas y de nuevas oportunidades que terminan remodelando la convivencia y las posibilidades de lo humano.
  • Las nuevas generaciones, se llamen millennials, centennials o como vengan a llamarse desarrollan nuevas formas de vincularse con el sentido. Es decir, la vieja idea monolítica de que existe un camino para el sentido se desvanece, por lo tanto el liderazgo se transforma en un nuevo desafio cuando esas generaciones se suceden a un ritmo más rápido.
  • La calidad de los productos y servicios ha dejado de ser sólo el resultado de sus atributos técnicos e incorpora la experiencia de comprarlo, vivirlo, tenerlo. La idea de una vida sin extensión a la eternidad pone un énfasis especial en el presente que vivimos y en la experiencia de ese vivir.
  • Frente a la competencia por destacar surge la colaboración y eso nos lleva a fuertes contradicciones desde el diseño de los incentivos, la propia necesidad interior de individuación o la invitación de las tecnologías a la conexión virtual. Es interesante ver las nuevas noticias sobre las empresas que dan un paso atrás para que sus trabajadores dejen o bajen el uso del teletrabajo a favor de los espacios creativos en comunidad.
  • Escuchar es la habilidad central de este tiempo, una habilidad básica que sin embargo retrocede en la práctica social y ese escuchar aconseja diseños que ofrezcan pronta credibilidad para no ser desechados en una era del abandono fácil de los bienes y las cosas. 
Sin duda la lista es más larga, pero finalmente podríamos considerar que todo lo descubierto no es diferente a lo que en otros momentos de la historia podriamos haber encontrado: seguimos siendo humanos, las organizaciones buscan objetivos, la realidad siempre ha sido sistémica. Es cierto, pero la tecnología, el crecimiento y el cambio de valores sociales nos lleva a un hecho inapelable como es el aumento de la complejidad y la velocidad de los cambios.
Ante esto hemos querido hacernos cuatro preguntas simples
  • ¿Cuáles son las principales necesidades que tienen las organizaciones de este momento en el ámbito de su Gestión?
  • ¿Qué es lo que pueden no estar viendo o  a lo que no prestan mucha atención al leer las tendencias del mundo que les rodea?
  • ¿Qué características debería tener una Consultoría de Gestión moderna?
  • ¿En que podemos ser nosotros una oferta adecuada como empresa de Consultoría?
La conversación entre Francisca González, Nicolas Maur, Tomás Tapia, Sebastián Maur, Ricardo Díaz y Juan Vera (quien escribe este artículo) ha tenido el valor fundamental de mostrar nuestras coincidencias y complementariedades y las directrices que un equipo como el nuestro debe considerar rectoras de su propia estrategia para permanecer en este sector.
   

¿Cuáles son las principales necesidades que tienen las organizaciones de este momento en el ámbito de su Gestión? 
  • No cabe duda que como plantea Ricardo Díaz “Lo central es cumplir con sus objetivos esenciales y que la estructura y los procesos lo soporten y no siempre es fácil que eso ocurra, ni que la gente sienta que eso se puede lograr”.
  • Estamos hablando de que el alineamiento de quienes dirigen y colaboran en la gestión organizacional es una necesidad de primer orden y eso significa “salir de la mecánica de centrarse en  acciones,  que son sólo pasos para un fin superior”, señala Nicolas Maur, para hablar de una Gestión con mayúscula que debe salir de su zona de confort para enfrentar un mundo en movimiento  y la incorporación alineada de las tecnologías como algo inaplazable.
  •  La necesidad de gestionar la motivación cuando, como hemos dicho, entran nuevas generaciones al mercado de trabajo. “Y aquí creo que nos quedamos cortos con la Misión y la Visión, hay que convocar la formulación de preguntas movilizadoras  para lograr resutados de alto impacto” plantea Sebastián Maur.
  • Relacionado con lo anterior, las organizaciones requieren “metodologías de trabajo y prácticas que sean capaces de entregas parciales escalonadas para dar respuesta a la percepción temprana de resultados” añade Tomás Tapia. Hemos perdido la capacidad de esperar, el propio ritmo de la sociedad no espera. “Esto conlleva la evaluación permanente de la pertinencia de proyectos y el coraje para bajarlos, asumiendo el ciclo de vida de los proyectos”, continúa diciendo
  • Por lo tanto, junto a la revisión permanente de planes, procesos y prácticas, las organizaciones necesitan situarse en un ambiente de aprendizaje de segundo orden. En esto coinciden Francisca González y Juan Vera como un énfasis primordial. “No validar barreras, actuar sobre los juicios limitantes, generar espacios de saber estar en el cambio permanente y eso significa constituirse en una comunidad de aprendizaje con lo que ello implica”
  •  Puede resultar ya un lugar manido en el discurso, pero por su ausencia en la experiencia real de lo cotidiano coincidimos en pensar que las organizaciones requieren confianza, consciencia de sus resultados, por qué los obtienen o no los obtienen. Requieren de un liderazgo que mantenga la conexión con el propósito y los valores que lo inspiran.
  
   
¿Qué es lo que pueden no estar viendo o a lo que no prestan mucha atención al leer las tendencias del mundo que les rodea?
  • Todavía la mayor parte de las organizaciones siguen en el paradigma del competir versus el colaborar, a pesar de que resulta evidente que la vieja manera de concebir la estrategia, planteando barreras de entrada como sugería Michael Porter está superada por las posibilidades que el acceso a tecnologías, conocimientos, recursos y mercados proporciona. Sebastián Maur plantea “Pasar de hacer del conocimiento una ventaja competitiva, a un bien público para la colaboración”.
  • La rapidez como un requerimiento con todo lo que ello implica para mantener el alineamiento como antes hemos dicho y manejar la frustración “No es fácil que tengan suficientemente en cuenta la vigencia de las necesidades” dice Tomás Tapia.
  • La tendencia a formar parte y crear redes sigue siendo muy nominal, sin embargo las nuevas generaciones nacieron dentro de ellas. Francisca González lo expresa claramente “Sobrevivirá el que más y mejor se articule. Acotar no sirve. Las fronteras son consecuencia del miedo”. 
  • No se está considerando los cambios en las profesiones y la desaparición de puestos de trabajo por las nuevas formas de hacer las cosas “eso implica estar permanentemente buscando oportunidades de nuevos servicios y permanentes, tambien, necesidades de reinvención” señala Ricardo Díaz.
  • El poder de las culturas y la necesidad consecuente de trabajar preferentemente sobre ellas. Lo decía de una forma simpática Peter Drucker hace un par de décadas “La cultura se come a la estrategia en el desayuno”.  Nicolas Maur hace especial énfasis en esto “¿Cómo podemos afectar positivamente el ámbito relacional con las nuevas tecnologías? ¿Cómo podemos incorporar tecnologías a las lógicas de funcionamiento sin que se conviertan en un corsé que afecte negativamente a la lógica de gestión? ¿Cómo incorporar todo estos elementos en una cultura  que logre una organización más efectiva? Y Juan Vera añade “y más feliz, que sea consciente del capital relacional como palanca de las trasnformaciones”
¿Qué características debería tener una Consultoría de Gestión moderna?
Podríamos simplificar diciendo que una Consultoría para este siglo debería considerar todo lo anterior, pero consideramos que hay algunos subrayados que dejan mas clara nuestra posición.
  1. La claridad del aporte de valor debe estar presente. Y eso puede suponer en consonancia con lo dicho, estar muy atentos a las variaciones que en la percepción del valor pueden producirse durante la ejecución de un proyecto, especialmente cuando se trata de proyectos de media o larga duración. Tener muy presentes a los distintos segmentos o grupos que reciben ese valor y que pueden tener aspectos agregados.
  2. Reducir complejidad, lo que supone que además del aporte de soluciones hay que trabajar sobre los modelos mentales que establecieron el problema como tal.
  3. La incorporación de tecnología en todos los ámbitos del quehacer, antes que se produzca una explosión que divida a las sociedades haciendo aparecer a nuevos “pobres del saber”
  4. Evitar que el lenguaje se convierta en un muro para la comunicación que será cada vez mas necesaria.
  5. Huir de los modelos que excluyen y buscar la integración de conocimientos, disciplinas y enfoques para adaptarlos a la situación concreta sobre la que se actúa.
  6. Que las cosas ocurran, ir más allá del diagnóstico y el informe y esto supone no independizar los problemas de quienes los declaran. Es decir, es necesario trabajar en el aspecto concreto a mejorar o crear y en los actores que forman parte del espacio en el que lo mejorado o creado debe lograr su objetivo funcional al propósito organizacional.
  7. Tener presente la cultura de la organización, que representa el espacio interpretativo en el que se establecen posibilidades e imposibilidades. Por lo que siempre debiera ser un ámbito en el que actuar.
¿En que podemos ser nosotros una oferta adecuada como empresa de Consultoría?
Creemos y nos obligamos a seguir creyendo que nuestro principal aporte está en que, siempre hablando del ámbito de la Gestión, de los gestores y de los gestionados,  estos siete aspectos estén vivamente presentes en un modelo de acompañamiento (esta es la palabra clave)
Acompañar los procesos de creación y transformación de las organizaciones con una mirada sistémica del entorno en que se mueven, de las disciplinas que confluyen en su hacer y de las tecnologías y modelos que proporcionen mejores posibilidades de lograr sus objetivos. En ocasiones esto supondrá articularse con otros expertos, en otras, hacer florecer el conocimiento oculto dentro de la propia organización.
Se trata, por tanto, de un proceso fundamentalmente vivo, que por definición considera un contexto, una relación con el entorno y una ética , en el que la mayor contribución es generar capacidades internas o al menos transformar los modos de gestión evitando la dependencia y buscando impacto social positivo.
En otras palabras, trabajar desde la consciencia de que estamos de paso y con el claro propósito de que nuestro aporte es sustentable en relación a las personas, la organización y el entorno social.

domingo, abril 09, 2017

Conversaciones con Alberto Hernández Robles (4)

Alberto continua su relato del primer día de Taller:
   
 "Ya por la tarde comenzamos con cuestiones más estrictamente del Coaching. Juan plantea el desafío de llegar a las emociones que hay en política y habla de Martha Nussbaum quien  se refiere a emociones sociales como por ejemplo el asco. Muy interesante todo esto. 

      Juan remarca que las emociones no son malas ni buenas. Simplemente son. Un desafío para el Coaching es la detección de emociones surgidas por estímulos supuestos. Esto último, desde luego, vale para cualquier proceso de Coaching, pero lo interesante sería ver qué especificidades tiene la política como espacio habitual de emociones surgidas infundadamente." 

    Sí, esta es una observación procedente para mejorar el Programa. En mi experiencia la emoción que más veces he visto aparecer sin fundamentos es el Miedo. El cuidado y la prudencia no tienen que ver con el miedo y el coachee con frecuencia las confunde. El miedo, como sabemos, es la respuesta a la percepción de amenaza. En la medida en que la desconfianza es un escenario común en el mundo político, la lectura de amenazas es tan habitual como gratuita. Uno de los temas que estoy trabajando en este momento es lo que podríamos llamar Coaching para el coraje, a partir de establecer la distinción coraje, no como rabia, sino como la voluntad puesta al servicio de un objetivo por encima de los obstáculos que existan. 
      
      Ahora bien hay otras emociones sobre las que podríamos profundizar en un nivel más avanzado del Programa y me siento invitado a ello.

     "En el espacio de las emociones Juan formula preguntas por demás interesantes: ¿Cómo ayudamos a que el coachee revise lo que hay detrás de cada emoción? Y también refiere a la corporalidad, afirmando, que en la corporalidad no hay rol. Me parece que esta afirmación amerita cierto detenimiento. Agrega que es más fácil, a veces, llegar al yo a través del cuerpo. 
     
     Es tan atractiva como interesante su afirmación que en la corporalidad no hay rol. Tiendo a estar de acuerdo, pero sin embargo la política me ha dado sorpresas en este sentido. Me he encontrado con dirigentes políticos de toda la vida a quienes les encuentro una corporalidad completamente atravesada por su rol (Por eso no me canso de observar la corporalidad de Temer, el presidente brasileño. Veo un rol… en ese cuerpo). A veces el enajenamiento es tal que hasta el cuerpo es entregado al rol. No sé… revisaría este concepto. No tengo más para aportar que mi experiencia."

     Mantengo la idea de que puede ser más fácil llegar al yo a través del cuerpo. Entiendo que la
experiencia de Alberto en “Cuerpo y Movimiento” puede avalar mi declaración. Lo que no me encaja del todo es que yo haya dicho que en la corporalidad no hay rol. El cuerpo es un dominio del ser humano que interacciona permanentemente con el lenguaje y las emociones, en ese sentido se ve afectado por ellos en la cotidianeidad. Por lo tanto, cuando se vive la arrogancia del poder, hasta el cuerpo puede verse afectado.

     Lo que sostengo es que a la vez el cuerpo tiene su propio mundo, por ello si logramos una conexión genuina con su dominio corporal, la persona puede tener una experiencia diferenciada de su rol, pero si eso no se produce, efectivamente nos encontraremos muchos pechos inflados por el contacto con el poder. No siendo yo un experto en lo corporal, en muchas ocasiones le he pedido al coachee que pudiese intervenir conmigo un profesional del tema y los avances han sido muy relevantes.

        "Nota personal: En el transcurso del primer día concluí  que tengo que desapegar más mi diálogo interno de la práctica política profesional para transformarme en un mejor Coach. Me comprometo a profundizar este camino que empecé hace largo rato". 

     Esta declaración de Alberto es muy importante, y creo que en si misma justifica el Programa. El coach no puede actuar como un ser político aunque lo sea. Hay que desprenderse de las posiciones hasta que duela. Tendríamos que incorporar en un Programa mas amplio todo un módulo de empatía, de compasión con el otro, sin que eso suponga justificación de lo que hace. Entender el desde dónde del otro, aunque no se comparta, aunque no sea el nuestro, ni quisiésemos que lo fuera, es central en la práctica del coaching en general, pero muy especialmente en el coaching político porque no es fácil abandonar la intención de convencer de nuestras posiciones, como seres políticos y ciudadanos que somos.

      "Juan nos propone el ejercicio de responder ¿A quién visualizo en este momento como mis posibles                              coachees? Interesantísima pregunta porque hasta este día yo solo visualizaba a dirigentes políticos.   Pero Juan me amplió la mirada. Nnunca me había planteado la posibilidad de hacer coaching político a ciudadanos en general. ¿Cuánto estoy haciendo yo para tratar de mejorar las conversaciones sociales, al margen de lo que es trabajo para ganarme la vida? ¡Qué espacio tan interesante de inserción social! Como si fuera poco Juan sigue provocándonos y nos pregunta ¿Desde dónde hacer   Coaching? ¿Desde dónde mirar el proceso político? ¡¡Muy bueno!!


   Afirma que el reto del presente es la gestión del futuro. El desafío del momento es generar comunidades con mayor amor y mejores conversaciones. Interesantísimo desafío."

        El desafío del Coaching político, como el del Coaching a secas, son las preguntas significativas que nos lleven a ver otros ángulos. Dice Juan: cuando logramos cambios en las respuestas producimos evolución, pero cuando logramos cambiar las preguntas producimos revolución (1). Esto es clave en la política, ya que como la dinámica del crecimiento político es siempre querer estar en otro lado y más arriba, suelen incorporarse una serie de juicios maestros muy difíciles de quebrar. 

    Finalmente Juan nos desafía con preguntas personales: ¿Qué me está pidiendo la vida hoy?. 
  Tres  respuestas me doy: que me perdone ciertas cosas; que comparta más socialmente mis saberes y habilidades; que sea aún más amoroso de lo que soy. Gracias Juan por permitirme en pocas palabras plantearme semejante desafíos." 

   Gracias a ti Alberto por la valentía de responderte, por darte cuenta que hasta que no nos      perdonamos nuestra emoción latente es la culpa, un roedor interno que socava, aunque nuestra mente quiera ser constructora del presente.

(1) La excelente frase a la que me referí y hace alusión Alberto pertenece al barcelonés Jorge Wagensberg, durante años profesor de la "Teoría de los procesos irreversibles" en la Universidad de Barcelona.

sábado, marzo 25, 2017

Conversaciones con Alberto Hernández (3)

   Sigo entonces trayendo lo escrito por Alberto Hernández como vivencia del Programa de Coaching al Poder y la Política celebrado en Santiago en Agosto del 2.016. Dice, unos párrafos más adelante de donde lo dejamos en la nota anterior.

    "Juan enumera hechos del mundo que para él enmarcan el presente actual: La primavera árabe y el mayo en la Puerta del Sol. Manifestaciones en Chile por la calidad de la educación. Falacia de los ingresos medios. México, Venezuela y Brasil. España sin Gobierno. Trump (que todavía no era este Trump Presidente). El avance de la ultraderecha en Europa. Chile como ejemplo de que el desarrollo económico no es la solución (la desigualdad produce más violencia que la misma pobreza). 

     También refiere a que el mantenido aporte de los commodities no producen empleo. Que se ha roto el sentido de comunidad. Y termina esta contextualización trayendo a Mizberg y contando que lo que dijo en un Congreso de Recursos Humanos en Canadá luego de su imponente producción en el ámbito de la estructura. “Una organización no sobrevivirá en el siglo XXI sino se constituye en comunidad”. Ahí está la clave. Este fue un momento particular del curso, dicho esto en un sentido personal y propio. 

     Me explico. A esta altura me iba dando cuenta que tengo diferentes lecturas e interpretaciones, con Juan, respecto del contexto actual, sin embargo elegí acompañar en silencio y escucharlo genuinamente. Por varias cosas: primero, porque si entraba en debate con él podríamos derivar en cosas interesantes, pero que no hacían el foco del curso. Podía convertirme en un protagonista del desenfoque del seminario. Quiero decir: alguien puede tener opiniones muy distintas a Juan y sin embargo coincidir plenamente en el enfoque de cómo hacer Coaching político; si elegía confrontar con Juan era discutir de política y sin embargo él, creo, pretendía mostrar que para plantear el tema del Coaching Político es necesario tener una lectura política del momento que se vive. Pleno acuerdo en este sentido." 




Efectivamente, creo que la decisión de Alberto de escuchar sin lanzarse a discutir permite hoy lo que estamos haciendo. Conté y contaré lo que veo, desde el observador que soy. El cuidado es no caer en la arrogancia de hacer creer que lo que veo y señalo es lo que es. En algún momento dije “y sin duda cada uno de ustedes aprecia muchos otros sucesos que configuran un mundo en el que lo político afecta a la vida de cada día”. Eso es lo relevante. 

No podemos intervenir en un dominio que no observamos y sobre el que no tratamos de saber, ni de tener claves. El ejercicio fundamental fue darle significado a noticias que han llenado páginas de los periódicos y minutos de los medios de comunicación en los últimos años de nuestras vidas ¿Qué nos están diciendo? ¿A qué obedecen? ¿Tiene significado que los jóvenes árabes en porcentajes altísimos digan que no tienen esperanza en el futuro? ¿Tiene significado que los manifestantes de la Puerta del Sol fueran replicados en más de 80 países del mundo y que su eslogan de fondo fuera: No nos representan? ¿Qué nos está mostrando cuando vemos el tablero completo, más allá de las sensibles diferencias de cada grupo y país? Con frecuencia la focalización en nuestra propia realidad nos impide ver la ola a la que pertenece lo que allí acontece, el movimiento que la impulsa.

Alberto sigue escribiendo

Además para mí resultó muy importante atravesar un buen rato, escuchando cosas con las que no coincidía completamente y en las que había omisiones para mí significativas. Pero fue un buen ejercicio tener una escucha plena y en silencio.

Pero ahora quiero dejar aquí reflejado el nudo de diferencias que tengo con Juan y que me gustaría discutirlo con él. Juan parte de una conclusión que la presenta antes de dar el contexto: vivimos un momento de desencanto y desilusión generalizada respecto de la política. Acuerdo con esto, pero quisiera matizarlo.


La actividad política es per-se sospechada y lo ha sido siempre. Entre otras cosas porque la hechura política tiene mucho de oculto y de oscuro. Sin embargo, en cualquier momento que se analiza la política siempre es vista como de peor manera y más oscura y más desilusionante de lo que era en el pasado. Entonces: en la primera década del siglo XXI se añoraban tiempos anteriores, lo mismo pasaba en la última del siglo XX, en los años 80 y así indefinidamente. 

Un ejemplo puntual: en el curso leímos como buenos y grandes discursos el de Aylwin y el de Alfonsín, sin embargo cuando ellos gobernaban se hablaba de crisis política y se añoraban tiempos pasados. Viví ese momento; viví el desencanto de Alfonsín y de Aylwin. A pesar de lo cual los rescato ahora y sobre todo a Alfonsín a quien critiqué mucho en su momento. 

Me parece que Juan, al pararse en ese lugar, no hace sino repetir una operación descrédito hacia la política que es la operación del descrédito permanente. No quiero decir con esto que el momento actual no tenga peculiaridades, pero creo que corresponde la distinción histórica de la política sospechada y tratar de desentrañar conceptualmente porqué eso es así en lo estructural de las sociedades y luego sí entrar en las singularidades del presente. Entiendo que de no hacerse esta distinción se corre el riesgo de promover ciertos pre-juicios a las personas que balconean la política como son los Coach sensibles a la política. Esa es una cuestión estructural que quiero compartir con Juan.

Discutamos esto, porque no me siento interpretado. Cuando hablo del descrédito de la política, lo
digo desde la pesadumbre personal. No es esa la idea que quiero dejar, sino la de la política como una necesidad social ineludible. Ahora bien, parto de conclusiones, como tu señalas, que más que juicios son los resultados de las encuestas de los países cuyos datos sigo: los políticos están siempre en el último quintil de cualquier tabla, muchas veces los últimos. En todos los programas que he hecho, incluso entre los participantes, que eligieron hacerlo, que pagaron por ello, cuando entramos en la primera mañana a establecer su relación con la política aparece una mayoría que la "desprecia". Se hace necesario entonces establecer la distinción entre "Política" y conductas de muchos políticos (tampoco la mayoría, como señalé)

La política puede haber estado siempre bajo sospecha, estoy de acuerdo. Hoy diría que está menos bajo sospecha, porque hay más transparencia (consecuencia, por cierto, de políticas públicas realizadas en el quehacer político y del papel de los medios de comunicación menos capturados que en otros momentos de la historia) y por ello mayor contundencia de datos que  hacen pasar de la sospecha al juicio negativo.  

Que siempre haya habido suspicacias es comprensible porque del poder hay que guardar siempre una razonable sospecha. Pero tanto en el Chile de Aylwin como en la transición de España, junto a esa crítica que señalas y que efectivamente había mientras gobernaban (así lo viví también yo) existía un enorme depósito de esperanza. Hoy no lo veo y eso es lo que quiero plantear como relevante (como  dije en el Programa parto de una subjetividad y es que sigo defendiendo a la democracia como la mejor opción posible de Gobierno) porque esa decepción en la institucionalidad democrática y no ya en el actuar de personas concretas, que a lo largo del resto de mi vida no había percibido, establece una diferencia preocupante. Ese quiere ser el centro de mi mensaje.  

Por lo demás en la lámina en la que presento frases con opiniones sobre  el comportamiento  de los jóvenes trato de decir que en inmemoriales generaciones siempre se mantuvo la opinión que “todo tiempo pasado fue mejor” y es importante huir de ese tópico. Dentro del desacuerdo en esto estoy plenamente de acuerdo. No creo que en ningún otro momento el mundo haya sido mejor que ahora, lo que pasa es que tampoco nunca creo que haya habido tantas expectativas de bienes  sociales como tenemos hoy.  Tomo nota entonces de tus comentarios para ser más enfático. Me ayuda una opinión de alguien como tú, que colaboró tanto con el éxito del Programa.

Alberto Hernández continúa escribiendo

 
     Pero también tengo otro nudo sustantivo coyuntural que es acerca de la lectura del presente. Me parece      que Juan y yo no leemos igual lo que pasó y pasa en nuestra región en la última década. Un párrafo sobre mi país: Argentina vive una politización de su sociedad muy intensa. Hay legiones de juventud participando en la política como no se veía desde la época de Alfonsín. A su vez hay enormes cantidad de jóvenes participando de organizaciones civiles que día a día constituyen la dinámica social argentina. 

Es cierto que el escenario es esencialmente confrontativo y escasamente cooperativo, pero nunca es de desencanto ni tampoco de escasa participación. Por lo que sé también en Uruguay la sociedad está movilizada al igual que en Ecuador. Colombia está más movilizada detrás de la paz de lo que estaba hace unas décadas. Perú, a pesar de haber retrocedido en sus opciones electorales, tuvo un avance social. La crisis de Brasil es multidimensional, pero es incontrastable la mejoría social de la mano de Lula. Estuvimos frente a una destitución de una Presidenta (Dilma) sin ningún cargo de corrupción sobre ella. Hasta los que la echan están diciendo que no es corrupta en forma personal. Venezuela se escapó de todas las manos (¿acaso también no se había escapado Grecia?). Bolivia puso la cuestión indígena en el primer plano de la política; solo como ejemplo podemos decir que la nueva constitución reconoce 32 dialectos, dando cuenta de la complejidad de ese país hermano. 

Ahora, todos juntos, en algún momento fuimos una región que se erigió como alternativa del mundo. No se pudo sostener, es cierto. Pero tampoco el mundo “oficial” está pudiendo sostener el status-quo (releo esto para mandárselo a Juan ahora que ya ganó Trump). Quiero decir: los logros insustentables que muestra la región deben ser reconocidos como un intento de la construcción de un mundo distinto al margen de las opciones “oficiales”. Hubo un intento. 

El viejo mundo y EEUU hace décadas que no intentan nada (mejor dicho: ahora han producido a Trump). No es casual que muchos de los nuevos movimientos políticos del primer mundo encuentran en movimientos de América del Sur una luz para hacer política. Quisiera ser preciso: no estoy discutiendo con Juan una posición versus otra, aunque puede haber algo de eso, lo  que persigo es  la intención de mostrar que las cosas son aún más complejas de lo que fueron mostradas en el seminario. Pero se dejó de lado una dimensión de la complejidad (nuestra región) que yo veo que en un momento fue esperanzadora. Para coaches que quiere incursionar en la política es clave que puedan verse costados de los procesos que desde ciertos medios son todos negativos y para los pueblos son de mejorías reales: nunca tantos brasileños tuvieron bien la dentadura como ahora o las madres pobres en Argentina nunca habían recibido una Asignación Universal por Hijo (AUH). Esos son resultados reales de políticas públicas. 



Me divierte releer a Alberto y sentir como puede más esta esencia nuestra de argentino y español que puede llevarnos a discutir aquello en lo que estamos de acuerdo. Soy un convencido de que las políticas nos han llevado a un mundo más vivible, por eso hago este curso. Tal vez el mejor premio que puedo recibir es cuando al final todos los participantes sintieron la Política, con mayúscula, reivindicada. 

No pongo en duda los avances materiales que se han producido, espero dejar patente que creo en la Política y no de una forma romántica, sino porque la mayor parte de las naciones que conozco con mayor profundidad tienen hoy situaciones mejores que tuvieron y en gran parte es debido a sus políticas públicas. Mi punto de alarma está en dos aspectos concatenados. La disminución del sentido de futuro en aras de lo inmediato y la dificultad para que el espíritu participativo se mantenga en la construcción colectiva y no solo contra algo o contra alguien.  Las calles, incluidas las de mi país, se han llenado como nunca de indignados, pero el nivel de propuestas de construcción no se condice con eso. La relación entre derechos y deberes ha sufrido un efecto pendular. La invitación es a entrar realmente al ruedo de las propuestas y  dejar de mirar desde el rincón de las quejas.

Finalmente no tengo claro que nuestras lecturas sean distintas, aprovecharé nuestra próxima conversación para tomar nota de lo que consideras que debe ser más relevado y si me convences prometo citarte.