sábado, noviembre 03, 2007

¡COÑO...Estoy VIVO!


En mi Taller de "Gestión de sí mismo", incluyo una versión del ejercicio de imaginería gestáltica del que habla Stephen Covey al comienzo del capítulo donde expone su Segundo Hábito de la gente altamente efectiva: "Empiece con un fin en su mente". En el ejercicio asistimos a nuestro propio funeral. Suele ser una experiencia muy emocional y generadora de reportes poderosos y de conclusiones personales con gran potencial de covertirse en decisiones.


Ya hace más de un mes en la empresa cliente en la que desarrollé por última vez este taller se produjo una vez más este mismo efecto y en los reportes, uno de los asistentes (quiero citar su nombre, se llama Juan Colina) tomó la palabra para relatar lo que le había sucedido. Su sencillez nos conmovió a todos, expresó la intensidad de ese instante de enfrentarse con la desaparición y al darse cuenta que era simplemente una situación imaginaria, le vino la frase: ¡Coño...estoy vivo!


Le escuché y me di cuenta que, con su acento tropical y su frase simple, había resumido mejor que yo la fuerza de lo que traté que descubrieran, coño, estoy vivo, tengo el tiempo para hacer lo que tengo que hacer, lo que no puedo permitir que quede pendiente, para tener las conversacines no tenidas, para demostrar los afectos no demostrados, para cambiar aquello que no quiero que siga ocurriendo en mi vida, para ser el que quiero ser, para que no se me escape, trivial, una vida sin brillo entre los días y sus horas, para enmarcar aquello que quiero, para dejar las semillas que quiero dejar. Estoy vivo...coño.


A veces eso es todo lo que un coaching puede hacer: llevar al otro a la evidencia de que está viviendo, que vivir es un tesoro, que es siempre una oportunidad, que quien vive y dirige no puede conformarse con vegetar, que tiene ante sí las posibilidades de lograr que las cosas sucedan para sí y para su entorno y el tiempo es corto y la tarea es grande.


A veces el principal aporte del coach es que el coachee se conecte consigo mismo, que diga en su interior: ¡Coño, estoy vivo! y la vida está aquí para que yo la viva y puedo gustarme a mi mismo en el presente por la forma en que entrego, doy, me relaciono con otros. Puedo querer hoy al directivo que soy, que está siendo. Puedo dejar de pensar en quien quiero ser y vivirlo en este momento preciso, hoy que vivo.


Que el presente sea el territorio.


No escribo más, tengo que vivir esta mañana de primavera, pero si quiero decirle a mi tocayo Colina, que le doy las gracias y me estrecho en un abrazo desde Chile, porque estoy aquí presente, porque ¡Coño, coño, coño...estoy vivo!

3 comentarios:

Arianna dijo...

Tenía más de 6 meses de no entrar a tu blog. Es rico para mi reencontrarme contigo. Y ojala no te pongas bravo conmigo, pero no me llega, escribes "Coño estoy Vivo" pero le falta vida a este escrito. No te ponga bravo, no te justifiques, puedo estar equivocadísima... es solo lo que siento... Le falta vida a tu vida. Besos... Vida...


Ahhhh se me olvidaba: No te salves!

Petrilla dijo...

Ayer hablaba con un amigo, precisamente sobre el eterno y permanente divagar sobre aquello que llamamos “vida”…”vivir”…”vives”..
”vivo” y todas sus conjugaciones; aparecieron las expectativas y sus fluctuaciones, inversas al paso del tiempo….eso, en un contexto de “normalidad”…Ortega y Gasset dice, “que es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser” para Ortega y Gasset la vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración de no renunciar a nada y el legendario John Lennon nos dice que “la vida es todo aquello que nos va sucediendo mientras nos empeñamos en hacer otros planes”..para mi amigo Kundera “son dos o tres historias que continúan repitiéndose tan furiosamente como si nunca hubiesen sucedido antes”…

La vida es algo individual, íntimo, propio…de un territorio conocido solo por uno misma(o)…y qué mejor que celebrarla, que compartir con otros ese deseo insaciable de vivir cada día como el asombro del primer segundo, con el arrojo de lanzarse a ella sin miedos…sin culpas, sin rendiciones de cuenta…sin motivos para otros; respirar…y en una bocarada de aire, saber que los días son, lo que cada uno quiere que sean…hay quienes hacen depender las horas de otros, habemos quienes, transformamos el reloj en un olvido…porque hay tanto, tanto por hacer…por compartir, por construir, tantas realidades que perturban…¿cómo quedarse al lado del camino?...o tendido en una hamaca…porque la gente brava sabe vivir y se levanta de la hamaca y no se rinde…tampoco tiene tiempo para juzgar la vida de otros, porque el calor tropical concede demasiada alegría. ¿Desperdiciar el siempre escaso tiempo en juzgar a otros?…no….mejor es invertirlo en sonreir….tal vez por eso, prefiero la playa, las palmeras de Cuba que el mar menos templado de Venezuela.

Saludos desde el sur: cálido y sin sofoco....

Petrilla

Ps Mejor me parecería evocar a Huidobro con Altazor que a Benedetti, cada quien con su poeta..eso, también es bello...

Con su permiso Señor Vera, disculpe por favor lo extenso; no me resisto...solo un pedacito de Altazor:

"No hay tiempo que perder
A la hora del cuerpo en el naufragio ambiguo
Yo mido paso a paso el infinito

El mar quiere vencer
Y por lo tanto no hay tiempo que perder
Entonces
Ah entonces
Más allá del último horizonte
Se verá lo que hay que ver

Por eso hay que cuidar el ojo precioso regalo del cerebro
El ojo anclado al medio de los mundos
Donde los buques se vienen a varar
….
No hay tiempo que perder
Y si viene el instante prosaico
Siga el barco que es acaso el mejor
Ahora que me siento y me pongo a escribir
¿Qué hace la golondrina que vi esta mañana
Firmando cartas en el vacío?
Cuando muevo el pie izquierdo
¿Qué hace con su pie el gran mandarín chino?
Cuando enciendo un cigarro
¿Qué hacen los otros cigarros que vienen en el barco?
¿En dónde está la planta del fuego futuro?
Y si yo levanto los ojos ahora mismo
¿Qué hace con sus ojos el explorador de pie en el polo?
Yo estoy aquí
¿En dónde están los otros?
Eco de gesto en gesto...

Arianna dijo...

Me encanta lo que dices Petrilla y el tiempo que has dedicado, con el etilo propio del sur, a juzgar queriendo no juzgar. Gracias por el tiempo que le has dedicado a mi comentario. Gracias también por Altazor. Saludos cálidos e intensos desde la espectacular Isla de Margarita... en Venezuela