lunes, enero 24, 2011

La conexión necesaria

He vuelto a leer "Sincronicidad - El camino interior hacia el liderazgo" de Joseph Jaworski, la vez anterior fue una mirada en diagonal. El libro no me dijo nada de lo que hoy me dice (cuando el discípulo está preparado, aparece el maestro) Creo, incluso, que me salté el prólogo de Peter Senge, a pesar de ser un seguidor se su "Quinta disciplina".

Esta vez me quedé prendido desde la referencia que Senge hace de la conversación de Jaworski con David Bohm en la que este le plantea el concepto de "vivir la propia vida participando en su despliegue". Esas palabras crípticas me parecieron llenas de sentido. Ese momento de la vida que nos sentimos dispuestos a seguir un camino interior, que nos sentimos conectados plenamente con lo que pasa alrededor y sin embargo profundamente vinculados a la propia experiencia de nuestra vida que avanza. Tal vez el momento en que dejamos de ver la vida como un conjunto de metas y la reconocemos como un flujo que sigue una dirección que nos traerá lo que buscamos.

"Es algo que no podemos hacer a menos que seamos capaces de ver lo que tenemos justo delante de nosotros". Se refiere a un estado del ser, a una transformación del observador que somos, para ser capaz de conectarse con el que está siendo por encima de las trampas del pensamiento, ese tramposo que nos confunde permanentemente ¿Quién estoy siendo? ¿Cuál es la coherencia de mi vida?

En el fenómeno del liderazgo en algún momento los líderes se conectan con una conciencia que les permite ver lo que no es tan visible y en ese instante, como si se abriese una pauta interior, surge lo que es mejor hacer, las cosas se van dando, aparecen las personas correctas. Empieza entonces una combinación de mirar, comprender, ser y hacer, de una forma más simple.

Recuerdo el día que a los 20 años, en una discoteca de León en España, yo que había sido un adolescente nerd, poco amigo de bailes (mas bien el amigo que ponia los discos en los guateques y proponía mas temprano que tarde que organizásemos un recital de poesía o hablásemos sobre la última película de Bergman) me conecté con la música del "Tico-tico" y bailé sin parar con una amiga que no creyó que no fuese un bailarin experimentado, "ardides de seductor" me decía. Nunca comprendí lo que pasó, solo sé que escuche la música bailable por primera vez y no tuve miedo a que mis pies siguieran el ritmo que debía seguir.



En algún momento ese líder toma conciencia de su rol, de lo que no puede transar. Bastaría que le preguntásemos en una sesion de coaching ¿Cuál es el significado de tu vida? y expresará, tal vez para su sopresa, el mensaje claro y profundo de esa conciencia.

¿Cuál es el significado de mi vida? ¿Para qué existo? Necesitamos para ello dejar espacio al silencio.

1 comentario:

Ignacio Fernández dijo...

Gracias Juan por la reflexión y los espacios de posibilidad. Leeré el libro.

Un abrazo.