jueves, marzo 15, 2012

Cuando se vive una metáfora

Me acerqué a la piscina con mi libro y mi cámara, como casi todas las mañanas de estas vacaciones en Brasil. Primero fueron luces que se movían entre las sombras de las palmeras en el suelo, luego fue una forma difusa y brillante. 
Di vueltas a su alrededor, esperé a que las largas hojas hicieran su trabajo con el sol. Busqué el encuadre, entonces apareció. Lo fotografié y al ver el resultado en el visor, me vino la idea que había vivido una metáfora del coaching, que sin saberlo había fotografiado al coaching. 
Alguien busca, alguien te acompaña en esa búsqueda, te hace que mires desde otro lugar, en un momento determinado reinterpretes esa forma difusa y emergente como algo que tiene un significado poderoso para ti. Entonces ves lo que tal vez estuvo siempre, pero para mí sólo empezó a estar al descubrilo y otorgarle sentido y valor.
Casualmente, por esas casualidades de las que ya desconfío, era el 14 de febrero.

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