martes, marzo 01, 2016

Sobre la neutralidad imposible


Cuando la física cuántica plantea que el experimentador interviene en el propio experimento aunque lo intente evitar y modifica la materia y el resultado, de la misma forma que determina el camino usado y lo que sea o no considerado indicios, pistas y sugerencias, no puedo dejar de pensar en la imposible neutralidad del coach.

Su presencia, su emoción y su pregunta afectan a un rumbo y a la configuración de un contexto de la conversación. Por eso he ido cambiando mis juicios sobre la mas apropiada puesta en escena del rol de coach para ser coherente con lo que pienso.

Preferí al inicio la distancia de mi serenidad para ser invisible, como el psiquiatra que pregunta como si fuera una voz en off  detrás de un diván; parapetado yo tras la pantalla y las teclas de mi computador desde el que registro minuciosamente lo que pasa, lo que pregunto, las respuestas que las preguntas traen.

Ahora empiezo a sentir la necesidad de mostrar las suposiciones desde las que miro el mundo del que hablamos, las inquietudes que me asaltan cuando el coachee habla, creo que es más honesto develar mi no-neutralidad, develar el lugar desde el que aparecen mis preguntas. Hacer sentir mi compromiso (si es que lo siento) para establecer un acompañamiento cercano y generar intimidad. Una palabra que se revaloriza en el tiempo: I n t i m i d a d.

Si no siento ese compromiso no puedo actuar y se que tengo que declinar entonces.

Hablo de una cercanía con el ser que es el otro, de un profundo respeto más allá de su situación y es algo que puedo lograr si creo que más allá de que sus posiciones me gusten o no, el coachee es sincero. No necesito “comprenderlo”, no quiero “comprenderlo”  en ese sentido que Fedor Dostoievski plantea en Los hermanos Karamàzov: “Yo no comprendo nada, prosiguió Iván como si delirara, ni nada quiero comprender ahora. Quiero atenerme a los hechos. Hace ya mucho que decidí no comprender. Si quiero comprender, enseguida altero los hechos, así que he resuelto atenerme a ellos”.

El coaching como una metodología de acompañamiento requiere que el coachee se sienta realmente acompañado, que no es lo mismo que comprendido. “Estoy aquí sin que tenga que pensar como tú, es más, si pensara como tú no te serviría”.

Si no hay contexto el coaching no sucede, no se trata de aplicar una fórmula, seguir los pasos de una metodología, como no hay una forma de educar a un hijo con independencia de quien sea ese hijo. En ese sentido el coach tiene que ser capaz de desplegar su acompañamiento en la complejidad del ser humano y cada ser humano tiene su momento, su ciclo, su proceso.

No creo en las recetas, creo en la diferencia de cada proceso y cada contexto. Y eso supone tener distinciones sobre los ámbitos en los que intervenimos, sobre el proceso de aprender, sobre las emociones y los sentimientos de las personas y especialmente sobre como crear el espacio para que el coachee esté dispuesto a confiar en sí mismo y en la vida. De lo contrario no estará disponible a abandonar lo que de alguna manera le permitió llegar adonde está.


Creer que su aceptación de entrar en un proceso de coaching presupone esa disposición puede ser un craso error, con frecuencia buscamos entender que es lo que hicimos mal, que fue lo que no vimos, pero eso no es lo mismo que preguntarse quien estoy siendo. Queremos saber que mejorar en nuestro rol, pero eso es distinto que preguntarse cuál es mi rol realmente en este momento.


La calidad del contexto de cercanía (entendida como cálida interlegitimación) entre el coach y el coachee es muy diferente en cada caso. Lograrla es una tarea irrenunciable en nuestro oficio. Y quiero llamarlo así porque está más lejos de la magia que de la estructura, pero más cerca del artesanato que del proceso de producción.  

3 comentarios:

Horacio Alfonso dijo...

Hola Juan, no estoy seguro si mi comentario anterior llego, por las dudas, te pedia que si podias comentar algo sobre el tema de la reverancia gentil, que creo que esta relacionada con este tema tan interesante que abordas en esta entrada. Espero conocerte en persona mañana, saludos

Maria Saade dijo...

Así es para mí....tengo dificultad con algunas escuelas que tienen "recetas"...

Liliana Fernández Mateo dijo...

Hola Juan, no me conoces, pero te saludo y felicito
Si tu misión en la vida es que el arte y la vida se encontraran en tu camino, preferentemente a través de la palabra, honras tu misión ... Qué bien eligió Marcelo a quien escribiera su colofón para este GPS, te leí , te bebí ... Como un sorbo de agua fresca en el verano y aquí quedo esperando tener en mis manos este nuevo libro de Marcelo para enriquecer-nos y llevarlo tb a nuestros aprendices!!! Gracias y ÉXITOS Marcelo! Un eterno trabajador de esta amada profesión . MCP Lic Liliana Fernandez Mateo