sábado, octubre 01, 2005

El sol naciente


Como todos los meses de los último años escribí mi columna "El arte de dirigir" y el martes 27 la envié a la lista de distribución que he ido creando. La columna puede verse desde el vínculo del mismo nombre en este blogg. Al día siguiente recibí un largo, profundo y muy interesante mail de Haroldo Miranda comentando el artículo y planteando puntos de vista complementarios, en unos casos y alternativos, en otros.

Uno de estos últimos activó mi alerta. Puedo no haber sido claro en mi exposición. Quiero explicitar mi punto de vista. El párrafo cuya comprensión me preocupa es:

"Poner atención y capturar la atención. Dos procesos distintos que se complementan con la capacidad de atender sin perder la perspectiva. Esta es una habilidad que está presente en el liderazgo efectivo. Observen que cuando los líderes no son capaces de cambiar su enfoque hacia aquello que está naciendo a su alrededor terminan convirtiendo en obcecación estéril lo que fue fecunda obsesión. En la historia hay muchos ejemplos."

El comentario de Haroldo Miranda que me alerta es el siguiente:

"¿estamos hoy día en presencia de valores y creencias tan sólidas como para atender un enfoque naciente que aún es débil tanto en sus fundamentos como en la práctica? Si yo fuera líder hoy ¿a qué debiera hacer caso? ¿A lo que la mayoría dice que debe hacerse? En tal sentido ¿me presto a la circunstancia o continuo con un enfoque crítico y constructivo?
No se trata de una obcecación estéril, sino de una apertura mental que me permita discernir con claridad hacia dónde deberíamos ir.

Mientras el ejercicio del liderazgo sea honesto, no importa si se cambia o no el enfoque hacia aquello naciente, pues lo importante, creo yo, es desde esa honestidad buscar construir un mundo al cual la mayoría quiera pertenecer, y haciéndolo desde su más fuerte y amplia conciencia tanto de sí mismos como de quienes le rodean.

Creo que, en este comentario se encuentra subyacente el peligro del facilismo para incorporarse simplemente sin un real y profundo discernimiento de las consecuencias que tiene cada orden y paradigmas. Como dice Morris Berman, hasta aquí, parece que los cambios de paradigmas empujan más a una evitación del hacerse cargo de lo que experiencia el cuerpo vivo, criticando los viejos paradigmas sin entenderlos a cabalidad, que realmente ofrecer alternativas realmente mejores para la humanidad. Esta sola idea ya me pone un un problema que no puedo dejar de contrastarlo con la idea del simple cambio de enfoque hacia aquello naciente"

Coincido con Haroldo en que el sol naciente no tiene por qué ser el sol que mas cálido (iba a poner "caliente" pero me dí cuenta a tiempo que me salía un pareado), que, como parodiaban los ácratas en aquellos estupendos graffitis que inundaron Madrid en los años 80, "cien mil millones de moscas no pueden estar equivocadas: comamos mierda".. Tenemos un ejemplo en la calidad de las televisiones: cuando quien diseña la programación es el "people meter" podemos llegar con facilidad a la telebasura y dejar a un lado el rol educador y transmisor de valores del medio. Tenemos otro ejemplo en la política y los gobiernos populistas que terminan dejando en la ruina a sus paises.

Coincido con Ronald Heifetz en preferir la conceptualización del liderazgo como una actividad más que como el resultado de atributos carismáticos, de posiciones jerárquicas o de capacidades de influencia. Creo que esa actividad para juzgarla como liderazgo positivo tiene que estar ,ante todo, orientada por valores y ser socialmente útil. No abro aquí (al menos en esta entrada del blogg) la discusión de lo que es "socialmente útil"

No suscribo por tanto la idea de que cualquier cambio, cualquier "sol naciente" (como el tiempo pasado) sea mejor, pero sin embargo, tengo el convencimiento que prestar atención a lo que surge y va constituyendo realidad con independencia de su soporte valórico, de su rigor, de su legitimidad instuticional, está relacionado con el profundo escuchar del contexto, con ese "escuchar lo que no se oye".

Ese profundo escuchar puede llevarnos a cambiar realmente el enfoque hacia una visión distinta (es una posibilidad) o simplemente puede modificar nuestra estrategia para ser capaces de hacernos cargo del contexto, sin modificar nuestros fines últimos, La obcecación es no ver lo que está pasando, no prestarle atención, no darle valor. Prestar atención como propone el artículo, es también una actitud de supervivencia de nuestros propósitos.

4 comentarios:

Mafalda dijo...
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Juan Vera dijo...
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Rodrigo dijo...

Hola Juan:
Con respecto al Liderazgo, coincido contigo en que el líder debe mirar su contexto y ver oportunidades en él para potenciar aún más su posición y su actividad. Si no lo hace, entonces donde está su capacidad de escucha, de abrir espacios de participación a otros.
Saludos, Rodrigo

José Luis Contreras Muñoz dijo...

No reaccionar a la primera parece ser clave,para mayores capacidades de liderazgo