domingo, diciembre 23, 2007

Y si al mirar hay un rastro de tu sueño...



Las últimas conversaciones de coaching del año, tienen ese tono de balance, de término, de posibilidad de no seguir. Hago cuentas y en este momento tengo 14 coachees activos. Me había dicho a mí mismo que no trabajaría con mas de 10, pero algunos se resisten. Dos de ellos son a la distancia, el chat, skype, el mail son las nuevas formas de que hablemos y nos veamos. Doce se sientan frente a frente, ante mí, nos conocemos, les pregunto y me preguntan, compartimos palabras, emociones, sentimientos.

Es una profesión hermosa esta. Acostumbro a que la última sesión del contrato o la última del año cuando Diciembre nos cae enmedio, sea para que el coachee se pregunte ¿Qué he aprendido en este proceso? ¿Qué es lo que hago hoy que antes no hacía? ¿Qué siento que no sentía? Y hago enfasis en que se den cuenta que aprendemos sintiendo.

Por mi parte les cuento aquello que sigo teniendo en mi punto de mira, la inquietud que sigue encendida, sin embargo, o mejor dicho: además, en estas últimas conversaciones de Diciembre 2007 me ha aparecido la pregunta de ¿Cuantos sueños de tu juventud siguen estando presentes en tu vida de hoy?

Ha dado lugar a hermosas conversaciones. Algunas veces nos damos cuenta que abdicamos de nuestros sueños mas hermosos, que quedaron atrás como un discurso vivido, que ya no están aqui entre los espacios de las agendas del presente, que nos rendimos o que dejaron de ser sueños, caballos que tiraban del coche de nuestro cuerpo y nuestra mente, como lo diría Jorge Bucay.

Otras veces descubrimos, que debajo de resmas de papel, con una pátina de polvo están ahí, o no, están vivos, brillantes, manteniendo su dorado reclamo sobre el trajín de los días que vivimos. ¡Da una alegría descubrirlo!

¿Siguen ahí tus sueños? ¿Despiertos, vivos, como caballos briosos de la vida?

Por respeto a nosotros mismos debemos atenderlos.

2 comentarios:

Patricia dijo...

Me encantó este post... En algún minuto de mi existencia concluí que sueño era sinónimo de imposible y yo detesto los imposibles (quién no?). Así que me declaré totalmente realista... de sueños, deseos o anhelos ni hablar. Hasta que me encontré viviendo situaciones que jamás hubiese pensado posible, entonces caí en cuenta... que algo parezca imposible no significa que lo sea; La vida es tan increíble, que aquí todo es posible. No me volví más soñadora porque soy extremadamente testaruda y me gusta tener los pies en la tierra, pero hice algunos cambios, en 20 años más quiero vivir en Florencia, en un cuarto pequeño, dedicarme sólo a pintar, a leer y hacer fotografías. Si no es posible aquello, quiero vivir en algún lugar de la Patagonia chilena, junto a un río, en una pequeña casa de madera, quiero una vaca y tener un pequeño huerto. Y en caso de que ambos fallen ruego, donde sea que esté de aquí a 20 años, ruego tener un lienzo, mis pinturas, mi maquina fotográfica, mucha salud, y la pasión suficiente para disfrutar de aquello que tanto amo, y seguir sintiendo que la vida es linda... porque a pesar de todo, la vida es linda...merece la pena soñar... quizá mi sueño se hace realidad.

Buen post...Felicitaciones...Un fortísimo abrazo.

Juan Soriano dijo...

Que hermoso lo que has escrito, Patricia. Si lo deseas con tanta fuerza, si en los momentos en que parezca mas lejano cierras los ojos y vuelves a traer el pequeño cuarto de Florencia a tu mente. Allí estarás pasando por la Piazza della Signoria, entrando en la Galería de los Uffizi, admirando la fachada de la Santa Croce.

Gracias