domingo, marzo 23, 2008

La mirada en la base


Preparo una charla breve en la Cámara de Comercio Española en Chile sobre el coaching directivo. El desafío es explicar en 40 minutos qué es el coaching, cómo agrega valor al quehacer de la organización, quien es el cliente cuando quien paga es la empresa.

Tengo claro el conjunto de puntos que voy a desarrollar, pero hay conceptos de partida, algo que es previo, algunas definiciones que me hicieron quedarme en esta profesión y que al pasar los años se quedan cubiertas por el polvo de la práctica. Limpiarlo está siendo un buen ejercicio de reencantamiento.

El coaching ontológico no es simplemente una mirada, tiene su centro en la mirada. Se lo escuché por primera vez a Rafael Echeverría hace muchos años, luego leí la frase del Talmud "No vemos las cosas como son, sino como somos" Ese es también el corazón del coaching ontológico directivo: mostrar que lo que vemos en nuestra organización y su contexto no es la realidad, sino la forma particular que tenemos de observar lo que esta fuera y esa observación no es independiente de quienes somos y de cómo, en consecuencia, somos.

Abrir otras alternativas de lo que está siendo para que surja el deseo y éste se convierta en objetivo de acceder a otra manera de mirar, es el propósito. Al menos mostrar la conciencia de que estamos observando (observar al observador) y que el directivo libremente escoja si quiere quedarse donde está o moverse a otro espacio.

Aunque decida quedarse dónde está, algo habrá pasado y es que se habrá hecho responsable de aquello que es posible, por decidir lo que decidió.

Eso quería decir, que de vez en cuando hay que recordar las bases

2 comentarios:

Andrew Scott dijo...

Gracias, Juan, por compartir tanto. En este Seminario nos conocimos.
Hay algo maravilloso en este proceso que permite no sólo que el directivo (dueño de una PYME en el caso de la Fundación Emprender) amplíe su mirada y decida el espacio desde donde quiere moverse, sino también entrar dentro de sí mismo y encontrar los tesoros enterrados de su ser, que no son tan distintos de esos tesoros enterrados y que pugnan por expresarse de su dirigido, de su par, del que está al lado.
Con mucho afecto.
Andrew Scott
Fundación Emprender

Susana Basáñez Guerrero dijo...

Hola Juan, sigo leyendote,
me gusto lo de la mosca y tus reflexiones sobre tu quehacer de coach.