martes, febrero 03, 2009

Sobre el protagonismo y la Vida


He dejado pasar demasiado tiempo desde mi último post, no por falta de temas, reflexiones o conversaciones interesantes. Al revés, he llenado de notas esos blocs de los de antes, que aún guardo, sobre temas interesantes como el III Congreso de Coaching de Santiago, que fue realmente bueno, la presentación de Eduardo Olguín sobre la crisis del mundo en el que vivimos, la preparación de varios talleres de Gestión del Cambio que me han llevado a acercarme a algunas ideas que aparecen en las conversaciones que hay a mi alrededor. El encuentro con Illary Quinteros, Claudia Acevedo y Pablo Reyes para retomar la convergencia de "Coaching y Tecnología".

Ideas que han ido quedando sin reflejo en este blog porque simplemente hay temporadas de silencio. Yo las tengo y creo que es útil contactar con el propio silencio, dejar que lo que se quiere decir no sea dicho y esperar a ver si vuelve, si cobra sentido. Tal vez eso


Hoy al despertar, sin embargo, la escritura ha regresado tomada de la mano de Laura Vera, que ya tiene esa edad en la que las preguntas contienen la pureza y la curiosidad que constituyen el mundo primero. Preguntas a las que a veces respondemos con "No digas tonterías. ¿De dónde te has sacado eso?". Mi hija Arancha me lo contó por teléfono. No sé si es textual pero la idea es esta "¿Mamá nosotras somos nosotras o nos han hecho los chinos?"Arancha quiere saber a qué se refiere y ella divaga y defiende su sospecha en ese mar de concreciones en el que nos empeñamos en plasmar una idea. Quiere saber si su vida es real o es parte de una película que han hecho los chinos y las están viendo vivir-actuar sentados en su sillón chino junto a sus mesas chinas en un televisor de plasma.

Su maravillosa pregunta refleja toda la duda existencial que aún yo (su abuelo) tengo a los 58 años, lo que pregunta es ¿Somos nosotras o la invención de alguien? ¿Nosotras o el sueño de algún Dios? ¿Tiene nuestra vida autonomía o esta determinada? ¿Tengo responsabilidad en mi vida? ¿Y si soy un sueño soy un buen sueño o una pesadilla?


Cuando me lo cuenta Arancha no me río, al revés me quedo conmovido y no dejo de darle vueltas a una preocupación reciente: ¿Soy yo o soy un otro que se mete en mi cuerpo? ¿Y si soy yo porque hago cosas que yo no haría, que no apruebo, que no comparto?

Esta inquietud me lleva al liderazgo de la propia vida y recuerdo cuando escuché a Julio Olalla pronunciar por primera vez una frase que luego ha repetido. Preparábamos el primer Taller de Liderazgo que hicimos juntos, allá por 1.996 en el Hotel Carrera de Santiago. La frase fue "Cuando no estoy siguiendo mi Misión sigo la Misión de otro"

Laura está develando uno de los enigmas del ser humano. Sobre ese enigma versan muchas de las conversaciones de coaching. La pregunta con la que yo abordo ese momento es simple ¿Qué harías tú? y en lo tonal trato de subrayar el TÚ, de agrandar el TÚ, para que se entienda que lo que pregunto es ¿Qué harías tú si fueras tú? si no siguieras ese asfixiante guión de un rol, de una cultura, del deber ser, qué harías si fueras auténtico, si no estuvieras hecho por los chinos de turno.



Percibo que ese es un momento de impacto, de un aire dramático porque nos pone en contacto con algo ansiado: nuestro propio protagonismo, un protagonismo que cuesta, que duele, pero sin el que estamos siguiendo la Misión de otro.

1 comentario:

Azucena dijo...

Hola, te escribo desde Madrid España. Soy actriz y directora de cine. Y hoy precisamente una persona llamada como tú, Juan Vera, me ha invitado a la inauguración de DeArte, la feria de arte alternativa a ARCO.Lo que más me llamó la atención fue un stand del artista Torregar. Un stand pintado de negro, con cinco cuadros cuya temática eran las hogueras, la disposición de aquéllos era a modo de iglesia, y precisamente en la parte del "altar" y al final de una escalinata llena de velas el pintor había colocado el cuadro con la hoguera más grande. A ese ambiente le sumó el sonido de una hoguera ardiendo.
Estaba yo sola en el stand y me resultaba fascinante escuchar el sonido de la hoguera, ver las llamas de todas las velas ardiendo y sentir los colores de los cuadros pintados. Ha sido una experiencia espiritual. Y de pronto todo ello me trajo una sensación de que en mi vida estoy quemando lo que ya no vale. Conecté con las brujas cuando las quemaba la inquisición. De pronto hice un giro de ciento ochenta grados y vi a la gente que miraban y escuchaban para otro lado. Concretamente lo que decía la vicepresidenta del gobierno español, que inauguraba el acto. Sentí que yo no era la protagonista. Y me di cuenta de que quiero ser la protagonista y que los demás me vean como protagonista.
Precisamente hoy regresaba de una reunión con una coach de actores porque tengo que rodar el lunes todas las secuencias que faltan de mi película documental en las que estoy yo sola y hablábamos de la ausencia de mi protagonismo dentro del film, de mi visibilidad, mi presencia, mi voz. Mi VOZ en mayúsculas. En definitiva le estaba haciendo una película a un hombre en lugar de hacérmela a mí que es lo que realmente quería. Le estaba dando mi protagonismo a otro. He estado siguiendo durante cinco años la misión de otro y no la mía. Mi misión es ganar mi oscar. Y lo voy a conseguir.