sábado, agosto 15, 2009

Saber y Querer, en medio la Exigencia



Empiezo mi conversación con "P", abro el encuentro con mi pregunta habitual: ¿Qué ha pensado sobre los temas que tratamos en nuestra última reunión? ¿Que ha sentido? Me dice que ha cambiado el lenguaje. Está siendo más directa en precisar sus juicios y aquello que quiere. Siente que avanza, pero que todo va muy lento.

Aún le cuesta convencerse que algunas personas puedan desarrollar habilidades blandas, sin embargo tiene un caso muy cercano a ella, en el que se produjo una gran transformación. Eso la esperanza y la confunde.

Me cuenta del caso de uno de sus colaboradores (su segundo de abordo) que es como una sierra. De pronto tiene actitudes proactivas y despliega capacidades de liderazgo a su alrededor, pero pronto recae, dice ella.

Eso significa que el recurso lo tiene, es decir: saber, sabe, porque en determinados momentos muestra que puede hacerlo, le digo, lo que no siempre tiene es la voluntad o la motivación para hacer las cosas.

Esa es una distinción importante que le sería muy útil. Una cosa es que no tenga el recurso conductual o la competencia y otra que no tenga el motivo para ponerlo en marcha, que no se sienta en el contexto o las condiciones para hacerlo. En el segundo caso el rol de un líder es generar esas condiciones. Los motivos para la acción que ella ve no están presentes en el otro o las prioridades del otro son distintas ¿Qué le hace pensar que se ha producido el compromiso, por qué aceptar que la alineación es un hecho?


P asiente, hay demasiadas cosas que damos por obvias. Para un directivo sería una gran ventaja que las personas tuvieran una tendencia natural a comprometerse con su plan ¿Pero por qué? La animo a hacerse algunas preguntas.

  • ¿En qué momentos esa persona ha dado lo mejor de mi mismo?
  • ¿Que incentivos tenía?
  • ¿Qué características tenía el contexto?
  • ¿Qué valor tiene para él el esfuerzo que le está pidiendo?
  • ¿Con qué otras prioridades o necesidades compite?
  • ¿Por qué medir al otro por el mismo rasero de exigencia que a ella misma?

P me dice que ya son demasidas preguntas por hoy. Percibo que el hecho que vuelva a poner en nuestra conversación el tema de la exigencia hace que se sienta incómoda.

Aprovecho entonces que el Congreso Latinoamericano de Coaching que se celebra este mes en Buenos Aires (al que no podré ir este año) está promocionando los vídeos del doctor Norberto Levy y le hago llegar a ella y mis coachees esta interesante reflexión sobre la exigencia.



¿Es posible realizar lo que queremos? ¿Es posible querer lo que nos piden, aunque sea nuestra propia mente? Parece, le digo a P, que debemos abrirnos a una gran comprensión, a una profunda escucha del otro, incluso a eso otro que hay en nosotros. Ese es un gran desafío de quienes dirigen a otros y un mayor desafío de quienes tenemos la pretensión de dirigirnos a nosotros mismos, para no caer en la ignorancia que plantea el Dr. Levy. Nuestra común ignorancia.

1 comentario:

Gabriel Bunster dijo...

Gracias Juan por este posteo y el video del Dr Levy. Me parece tan relevante lograr incorporar esta lección, que casi la veo como un cambio del nivel de conciencia. En un caso veo al otro como un flojo y patán por naturaleza y en el otro veo al otro como un igual y lo respeto.
Saludos