viernes, julio 09, 2010

Necesitamos tener un DESAFíO




Se dice que no hay mejor maestro que la adversidad. Aunque suela vivirse como un proceso difícil, incómodo y doloroso, muchas personas reconocen que gracias a sus conflictos existenciales han conectado con una fortaleza interior que desconocían. Y no sólo eso. En ocasiones, la experiencia del sufrimiento y el malestar les ha llevado a replantearse por completo su vida; a cuestionarse sus creencias y sus valores, y a cambiar así su manera de ver y de relacionarse con el mundo.”



Borja Vilaseca planteaba así esta idea, que se viene manifestando desde el principio de los tiempos de la humanidad, en su artículo “¿Quién manda en mi vida?” publicado en el diario El País, el 3 de enero de este año. En algún arte de dirigir anterior ya hemos reflexionado sobre el valor de la adversidad y los conflictos, a partir de otras miradas como la de Halverson o Víctor Frankl, por eso hoy quiero replantear esta situación desde el enfoque del coaching  ¿Cómo puede el directivo con distinciones de coaching aprovechar la adversidad para generar un desafío que convoque la fuerza de su equipo, la mejor entrega, la posibilidad de sentirse importantes?




Voy a responder a esta pregunta desde un testimonio personal.  Escribo por primera vez esta columna desde una clínica de Santiago, no es una experiencia habitual para mí, no tengo mucho rodaje como enfermo, la vida hasta ahora me ha tratado muy bien, no he sabido demasiado de los dolores del cuerpo y de sus conflictos, pero parece que mis arterias están  a punto del colapso y lo que parecía  solucionable a través de una simple angioplastía, se ha revelado como mucho más difícil y deberé someterme a una operación quirúrgica algo más complicada, pero bien resuelta estadísticamente por la tecnología moderna. Es decir, no quiero ponerme lacrimoso con esto y mover a la pena de nadie. 

Lo expongo para dar entrada a una poderosa conversación con mi sobrino Juan José Pineda Vera, que para los efectos de este comentario obró como el directivo con distinciones de coaching (rol diferente al de coach, ténganlo presente).

Se da el caso que en mi familia materna (los Gil) todos los varones han fallecido por causa de anginas de pecho e infarto, de manera que en mi generación y en la siguiente ansiamos parecernos a los Vera que han sido todos longevos, superando los 90 años. Mi diagnóstico, sin embargo, me pone del lado de la rama materna y claro, eso incorpora un cierto aire de dramatismo y ha hecho que se crucen correos, palabras de ánimo  y amor y entre ellas un mail de Juanjo con el siguiente texto: 



Tienes la oportunidad de fijar un hito en esta familia, superar la adversidad y aplicar todas las herramientas que tienes a tu disposición. Si hay alguien entre nosotros que tiene capacidad, talento y armas para superar incluso lo que históricamente se nos ha negado...ese eres tú. Ha llegado la hora de aplicar lo que sabes, lo que tantas veces has enseñado, aplicarlo en ti.  Qué bonito ¡¡ interesante!!




Conocemos el legado familiar (problemas de corazón)  ¿Es eso un impedimento, un lastre, un condicionamiento emocional o una barrera física? Yo creo que es lo que tú quieras. Tienes todas las herramientas para hacer muy pequeño el sufrimiento, no le des poder a ese legado, cámbialo. Acciona eficazmente, sé honesto, no vuelvas la cabeza a tus miedos, háblales  desde el cariño y la comprensión.”

¿Qué es lo que hace Juanjo?



  1. Me lleva a reinterpretar la situación. Ese es uno de los principios del coaching: ser vehículo de una reinterpretación del quiebre, así mi enfermedad se convierte en una posibilidad de redimir un karma familiar, de poner fin a una secuencia de desgracias. Mi dificultad es ahora un desafío.
  2. Conoce a su tío como un gerente debe conocer a sus colaboradores  y sabe la importancia que tiene para mí el sentirme dentro de una causa, cambiar mi entorno, dejar un legado y en sus palabras apela a esa capacidad interior. Sin decirlo me está diciendo "puedes elegir entre hacerte el enfermo y que considerar que has caído en un momento de desgracia y que contra la biología no se puede luchar o bien poner en marcha toda tu fuerza interior y tu disciplina para afrontar la adversidad y convertirla en un desafío y
  3. Usa el reconocimiento sabiendo que es una vía que concita la atención y así asegura que ese mensaje no llegará a mí como el consejo distante de alguien que no está implicado conmigo, sino de alguien que me ama y quiere mi bien: Usa el reconocimiento como la más sana de las arterias que llega al corazón.
  4.  
     
 De la importancia de salir de la comodidad y la queja ya hablaba Séneca en su obra maestra, “Tratados morales”, en ella  escribe una carta a su discípulo Lucilo sobre cómo enfrentar los golpes que nos da la vida: "Vivir siempre en la comodidad y pasar sin una pena en el alma es ignorar la otra mitad de la naturaleza. Afirmas ser un gran hombre, pero ¿cómo lo podré saber si la fortuna no te brinda la ocasión de mostrar tu virtud? Te juzgo desdichado por no haber sido nunca desdichado. Te has pasado la vida sin adversario: ni siquiera tú mismo sabrás nunca hasta dónde alcanzan tus fuerzas. La experiencia es necesaria para el conocimiento propio".


A  este arte quiero dedicar mi columna de este mes, al arte de identificar un adversario al que no tratemos de derrotar, sino de entender y superar, logrando que deje de serlo, porque nuestras capacidades nos han llevado a una cumbre superior. 

Gracias Juanjo por ayudarme a escribir, sin saberlo, esta historia y ayudarme a cortar una atadura del alma
 
En estas últimas semanas he trabajado en varias planificaciones estratégicas y la idea del desafío, de la necesidad de recuperar la pasión por algo que vuelva  a ser lo suficientemente valioso como para no sentir que estamos simplemente administrando el pasado, ha estado muy presente. No conformarse, abordar lo difícil, lo que nos devolverá el entusiasmo y la 

3 comentarios:

Gabriel Bunster dijo...

Gran lección Juan; capturo la potencia re-interpretativa en el trabajo con el coach, la búsqueda de una buena causa y el reconocimiento, esa arteria de acceso directo al corazón.
Gracias y mis mejores deseos de salud.

David dijo...

Muy buena entrada. Me gusta su estilo ; )
Le sigo desde hace un tiempo, y he ido una por una de sus entradas leyéndole a pequeños sorbitos como si se tratase de un buen vino.
En realidad poco tengo que ver con el coach, digamos que solo soy alguien que pasaba por aquí y se encandilo con lo que leía.
Y a modo de despedida (un hasta pronto) le remito a una de sus propias reflexiones, que quizás consiga explicar a su vez, el porqué de mi persistencia:
«Sólo es cierto el verbo enseñar cuando el otro aprende. El aprendiz constituye al maestro. Tal vez nuestro aprendizaje sea el de saber mirar al que queremos que aprenda con la atención que hay que dar al auténtico protagonista.»

Salud.

Tania dijo...

Muchas gracias, una vez más, por compartir tu experiencia. Ahora, a cuidarse!!!
Cariños y abrazos.