domingo, octubre 09, 2016

Vuelvo al Poder y la Política


De nuevo en el número 9 de la revista virtual "Conversaciones de Coaching" me dan la oportunidad de escribir sobre el tema que concita mi atención. Aquí lo reproduzco.

"Regreso de un viaje por España y Grecia y en ambos países, en cada conversación en las que ha salido el tema de la política y el poder sólo he recibido muestras de desencanto y cansancio, quejas y opiniones adversas. Llego a Chile y el panorama político es el más pesimista desde la llegada de la democracia. Tal vez esto ocurra porque fueron países en los que, bajo la opresión, se pusieron las expectativas en el poder de la política como el camino hacia la razón y las conversaciones de posibilidad.

Basta, sin embargo, mirar a naciones en los que no han estado presentes esas opresiones, como los Estados Unidos, para comprobar que la decepción es semejante y ante ella los ciudadanos (también los coaches) erróneamente, a mi juicio, dan la espalda a la política y se dejan llevar por sentimientos y emociones primarios.

¿Son éstos peores políticos que los de otras épocas? ¿Hay más corrupción que nunca hoy en nuestras sociedades? Antes de dar respuestas que no me corresponden quiero animar a otra mirada ¿Serán estos ciudadanos diferentes? ¿Tendremos otras expectativas sobre los que nos representan? ¿Serán posibles sueños comunes en una sociedad tan diversa?

En el mes de Agosto volví a tener la experiencia de facilitar el Programa “Coaching en la Política y el Poder”, esta vez en Santiago de Chile, al que asistieron un grupo de coaches de diversos países y esta misma semana intervine con este mismo tema en el Programa “Desafío Coaching 30 días” diseñado por Fernando Saenz Ford y mi impresión es que cuando miramos la situación desde un ángulo distinto y, no sólo, desde el representado que espera que quien le representa le adivine sus intereses, empezamos a ver la necesidad de interpretar la acción política más allá de los políticos que se presentan a las elecciones cada cierto número de años y a reconocer que la política está presente en la cotidianeidad y que somos parte de ella y por lo tanto de participar en las distintas instancias sociales que hoy tienen capacidad de influencia.

Vuelvo entonces a mi tesis estableciendo algunas contradicciones que me producen una dosis de perplejidad:

  • ·      Los coaches nos sentimos depositarios de un conocimiento especial para desarrollar y acompañar conversaciones transformadoras
  • ·      El mundo atraviesa un momento dramático desde el punto de vista de la falta de apreciación de los sistemas políticos, con los riesgos que esto supone.
  • ·      Cuando hablamos profundamente de Política no estamos apuntando a la actuación de los partidos y los poderosos sino a la mejora de nuestras condiciones de convivencia, a la necesidad de abrir las nuevas conversaciones que un mundo nuevo requiere.
  • ·      Son escasos los coaches que se han interesado por incursionar en el mundo de lo que podemos llamar político y al preguntarles suelen considerar que es un espacio en el que no tienen interés.


¿No es esto contradictorio? ¿Por qué ocurre? ¿A qué obedece? ¿Qué lo impide?



He ido elaborando interpretaciones diversas, desde la del autoreconocimiento de no poseer las distinciones de ese mundo, hasta la confusión de que el Coaching Político sólo pasa por procesos individuales con altos cargos que no consideran tener necesidad de él.

Sin embargo, desde el enfoque que les propongo, los coaches tienen ante sí el desafío de articular conversaciones en la sociedad que permitan nuevas interpretaciones colectivas y la posibilidad de volver a imaginar el futuro sin quedarse atrapados de un presente que nos decepciona.

Quiero decir que no es casualidad que en lugares tan diversos cunda el desencanto hasta el punto de que podamos hablar de una indignación globalizada ¿Qué la produce, si las causas parecen ser múltiples? Les invito a sospechar de argumentos manidos y recurrentes que traemos de un tiempo anterior. Por ejemplo  hablar de la velocidad de la dinámica de los cambios, de la capacidad corruptora del poder o de la falta de líderes

Hay algo en todo esto que, sin ser incierto, es una forma simplificadora y facilista que se ancla en la vieja mirada de la escasez:
o   Falta anticipación
o   Faltan valores
o   Falta liderazgo

Siempre falta algo, pero ¿Pasará algo más?

Antes de diagnosticar conviene reconocer que los ejes del escenario actual han cambiado profundamente como consecuencia de varias causas. Por ejemplo:

1.   La sofisticación de un ciudadano que se siente lleno de derechos, entre otros
motivos por el efecto positivo del hacer político que se propuso desarrollar ciudadanía.
2.   La educación basada en nuevas tecnologías que han abierto aprendizajes también nuevos que modifican nuestras vidas.
3.   El impacto de la propia grandeza humana y por el otro lado de su miseria.

Era más fácil hacer política contra el abuso y la dominación descaradas.

Era más fácil hacer política cuando las personas se encontraban en el espacio de la pertenencia global, es decir la humanidad quería identificarse con tendencias de coincidencia. Buscábamos lo común. No lo es tanto, cuando esa humanidad valora fundamentalmente su derecho a la diferencia.  Eso que Daniel Innerarity llama la Sociedad del Reconocimiento, para referirse a la fragmentación de preferencias que demandan el derecho a ser reconocidas. 

Creo que esta es una realidad que merece la pena ser considerada como una de las causas del momento actual en el que la política no nos convence, a la vez que mirado desde la perspectiva del poder, ejercerlo es una tarea realmente difícil.

Y esto porque esos fragmentos representan poder rompiendo la verticalidad que fue tradicional y el tablero que componen requiere de la facilitación de conversaciones sobre el propio sentido de la Política hoy, de la democracia y de la representación.

Vislumbro que este es un nuevo espacio para quienes nos llamamos coaches, posiblemente habremos de correr límites, de salir de ciertos moldes, de ser heterodoxos, pero la compensación puede ser invaluable: no construiremos carreteras o puentes, no seremos los artífices de un desarrollo urbano sostenible, pero seremos colaboradores de la construcción de bienes intangibles, como la Confianza, el Optimismo o la Esperanza. Esos parecen ser más necesarios hoy que los bienes materiales. ¿No creen que la tarea es cambiar la emocionalidad desde la que miramos la sociedad a la que pertenecemos? Todo lo que cabe en esa tarea es coaching político.

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