martes, febrero 20, 2018

Prólogo para Hermann Pargas


Hoy se ha publicado el Libro "Aprender a Emprender" de Hermann Pargas  en Venezuela y en ese libro, como introducción, irán estas palabras que tuvo la gentileza de pedirme. Las incorporo también a este cuaderno virtual, cuando estoy a pocos kilómetros de su querido y azotado  país, en la bella isla de Aruba.

INTRODUCCIÓN

Conocí a Hermann en un taller que organizó la Asociación de Comerciantes e Industriales de Valera en esa ciudad. Yo les hablé de Gestión de entornos, alianzas y conflictos y de las conversaciones relevantes en las organizaciones. Él desde entonces me llamó “maestro”, pero eso habla más de la humildad de Hermann y de la postura desde la que observa y vive la vida, que de mi mismo.

Mi experiencia fue que en esos dos días de taller me tocó hacer con él un par de ejercicios, porque al ser impar el número de asistentes me dejaba el escenario de interactuar con el desparejado. En una de esas interacciones en que debíamos observar el caminar del otro y mostrarle lo que nos decía, Hermann me hizo una observación sobre mi caminar que mantengo desde entonces en mis oídos y a la que acudo en busca de respuestas. Aunque yo no me dirija así a él, Hermann fue en esto un maestro para mí.

Quiero con esto fundar mi juicio de que Hermann es un observador sutil y agudo de su entorno. Puede capturar señales improbables, puede leer letras escritas sobre al agua, sin darse importancia.

“Aprender a emprender: Una actitud ante la vida”, puede describirse de maneras distintas: como un ensayo, como un manual de trabajo, como un cajón de herramientas o como la mera entrega generosa de su forma de trabajar un tema, como es el emprendimiento, completamente crítico en este mundo que denominamos con el acrónimo VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo en sus siglas en inglés) y que nos lleva al escenario de que nada será como ha sido en el pasado. Hemos de emprender caminos nuevos, aperturas nuevas. De hecho los modelos de negocio estarán más ligados a maneras de pensar que a cualquier otra competencia diferencial.

Por eso aprecio que antes que entrar en las recetas y los caminos, Hermann invite a detenerse en las comprensiones del sistema en el que esos caminos pueden llevarnos a alguna parte- Por eso aún aprecio más como coach su interés en llevarnos al “desde dónde” miramos lo que miramos. Solo desde ahí es posible estar dispuestos a formar parte de la transformación que este mundo requiere.



Sí, detrás de las metodologías hay creencias, hay comprensiones y posiciones más profundas. Escucho en estas páginas ese propósito, ese intento de llegar al corazón desde el que miramos. El profesor Otto Scharmer, uno de los exponentes más destacados para entender el momento en el que vivimos, se pregunta cómo es posible que sigamos cometiendo tantos errores, existiendo tanto conocimiento acumulado; que se produzcan tantos fracasos en propuestas que parecen bienintencionadas. Se responde que somos ciegos a la dimensión del origen desde el que el liderazgo y la acción colectiva se hacen realidad y logran sus objetivos. Nos hemos especializado en saber cómo hacemos las cosas, pero desconocemos ese espacio interior desde el que operamos y hacemos lo que hacemos. Que Hermann busque ese espacio interior habla de su clarividencia.

Este libro propone líneas de acción en un mundo incierto donde nada puede considerarse obvio, donde lo experto puede ser una categoría sin valor, donde es más importante la capacidad de generar contextos y movilizar y desde luego donde la gran habilidad es la de aprender a aprender y la de desaprender, porque si algo nos esclaviza son nuestras certezas. Puede ser una paradoja, pero en este mundo líquido en el que estamos, las certezas que nos hacían estables en lo sólido, nos hacen frágiles hoy, su peso puede impedirnos nadar en las aguas del futuro.

Lo que Hermann nos ofrece es un manual para exploradores de la incertidumbre, personas con coraje, dispuestos a la colaboración y al descubrimiento, dispuestos a crear contextos, que tal vez ellos mismos deban desarmar como si fueran andamios que sirvieron para la construcción de un emprendimiento y se develaron después inservibles. Esa actitud es la que me más me atrae de su propuesta.

“Aprender a emprender “ contiene un planteamiento que comparto: nadie enseña a nadie y que quisiera complementar con la mirada del gran pensador de la educación Paulo Freire: “Nadie se salva solo. Nadie salva a nadie. Todos nos salvamos en comunidad”.


Finalmente creo que es el momento para devolver a Hermann el regalo que me hizo hace seis años e invitarle a que no se conforme con lo escrito, a que se mire a sí mismo y compruebe que tiene alas y cuando las vea y las acepte, se de permiso para volar y volar mas alto. Será el momento de escribir el resto de las páginas que convertirán este manual en un gran compendio. Ya todo el saber está dentro, sólo hay que quitar el velo que lo cubre, tener esa audacia y confiar profundamente en si mismo y su valía.

martes, enero 16, 2018

Triángulos para el coaching político


Me escribe Jorge Lies, coach y alumno del Programa de Coaching en la Política y el Poder celebrado el pasado año en Buenos Aires, las siguientes reflexiones: “ Me siguen dando vueltas en la cabeza, algunas cosas de las muchas compartidas en tu Curso. Fundamentalmente el tema de la ética y los valores.
Como es público y notorio, acá en Argentina se están produciendo fenómenos al menos inesperados en el ámbito de la política. Pongo por caso el reclamo de las comunidades aborígenes, y también el uso de la violencia como herramienta de reclamo y posicionamiento.”

Comparto con Jorge la sensación de sorpresa ante lo inesperado; no quiero decir con ello que por sentirlo así nosotros, lo que sucede pueda ser considerado inconsistente o extraño. Lo inesperado en este caso tiene más que ver con nuestra lentitud de lectura del mundo , con el impacto de una velocidad nunca vivida, de tecnologías que inducen formas de vivir no experimentadas y con etapas de maduración de una sociedad que se revela inmadura. 

Radicalizarse ante la injusticia es comprendible, que esa injusticia siga presente, que el diálogo no sea la forma del entendimiento humano, lo es mucho menos. En este sentido estamos viviendo una etapa de abandono de la Política como el mejor camino para la convivencia. Las formas de dominación prevalecen sobre las instancias para el acuerdo. Por eso me parece de interés profundizar la propuesta que plantea Jorge en su mail.

Los triángulos éticos  de Echeverría me parecen geniales y los uso permanentemente para tener un desde dónde pararme ante los acontecimientos de la vida.
De todas maneras, permíteme el atrevimiento de agregar un tercer triángulo, como referencia al momento de concretar un acompañamiento o de analizar un hecho de la política”. 

Y Jorge incluye el siguiente cuadro, al que he denominado: “triángulo para la convivencia democrática”, pero que como él mismo propone puede servir para establecer un camino de preguntas para identificar algunas de las bases que nos permitan aceptar o no el proceso de acompañamiento de coaching que se nos abre.


·      ¿Está dispuesto el posible coachee a respetar las carta magna de la democracia y sus vías para avanzar o modificar la convivencia que ésta prevé?
·      ¿Está dispuesto a aceptar los canales y proporcionalidades de representación existentes o en su caso tratar de moficarlas siguiendo la Constitución vigente?

·      ¿Está dispuesto a renunciar al camino de la violencia en el espacio político?

Jorge añade: “Reitero que esto es como pensar en voz alta: ¿Qué me orienta para acompañar o no a un político? ¿Qué está más allá de la ideología? Los componentes de esta trilogía son obvios, pero considero oportuno traerlos a la conciencia, más allá de los discursos (todos parecidos y ninguno convocante)

Detrás de su propuesta hay efectivamente un planteamineto valórico con requerimientos que una sociedad que se considere defensora de lo humano debe sostener:
  •        La existencia de un conjunto de reglas que representen el consenso social de lo que significa vivir en comunidad
  •        El requerimiento de respeto y legitimación de los otros como legítimos otros
  •        El compromiso con la paz y el diálogo

Las distintas formas de uso del poder desde la unilateralidad no consensuada rompen lo político y deberían plantear al coach un dilema ético para no confundir el coaching político con el coaching para reforzar a quienes están dispuestos a usar el poder para su propio beneficio. Por eso tras su triángulo propongo otro, más cercano a lo que el coaching ontológico nos propone y a la vez recogiendo la propuesta de Jorge.


Finalmente las reglas se inspiran en valores y permiten comprometer acciones para llevarlos a la práctica y prácticas para convertirlos en acción. Agradezco a Jorge su inspiradora forma de desearme un nuevo año en esta profesión valiente.

sábado, diciembre 30, 2017

Coaching para la Articulación


En el número 14 de la revista virtual argentina "Conversaciones de Coaching" se publica mi artículo Coaching para la articulación. Lo reproduzco a continuación.

"He regresado hace poco de unas Jornadas sobre competencias del Siglo XXI celebradas en Gijón (Asturias) en las que nos acercamos a ese mundo que ya está, aunque algunas veces lo sintamos como todavía emergente, porque simplemente aún no nos ha llegado la ola que se vislumbra clara en el horizonte.

Esa ola requerirá para vivir en ella de nuevas competencias y actitudes, pero sobre todo de una conciencia diferente que nos permita mirar lo que sucede desde un lugar interior nuevo. Así de alta y profunda me parece.

Lo más preocupante es que en los discursos de nuestros gobernantes esta realidad no aparece con la suficiente contundencia y ante esa falta de previsión hace falta que alguien (lideres informales, grupos con voz)  generen conversaciones que visibilicen a la gran mayoría una proximidad amenazante para que no se convierta en tsunami. ¿Qué podemos hacer en este escenario los coaches?

Doy un paso atrás y dejo la pregunta abierta para poner sobre la mesa un
verbo. Una de las nuevas competencias para un mundo abierto, complejo, fragmentado, incierto y traspasado por redes, es la de articular. Ser articuladores de conversaciones que serían improbables de otra manera, unir pensamientos distintos, tejer redes de diálogo para nuevos encuentros, favorecer nuevas comprensiones, legitimar puntos de vista distintos.

Vuelvo entonces a la pregunta para precisarla ¿Puede ser un rol de los coaches articular esas conversaciones? ¿Podemos aprovechar el arte de las preguntas, el valor del respeto, la capacidad generadora de la palabra y del lenguaje, la sensibilidad de la escucha y la búsqueda de emociones de apertura para ponerlas  a disposición de un propósito tan colectivo que nos compete a todos?

Creo que nuestra profesión puede tomar nuevos caminos, pasar del quiebre individual declarado, como punto de partida de un proceso de coaching, a la inquietud por una ola que aunque nos parezca lejana podemos contextualizar y anticipar. Quizás alguien pueda decirme que esto no es coaching, tal vez entonces mi propósito no quepa en el título de esta revista virtual, pero estoy seguro de que es necesaria para quienes la leen y la editan.

El conocido filósofo español José Ortega y Gasset decía “Yo soy yo y mis circunstancias? ¿Cuáles son esas circunstancias? ¿El lugar donde nacimos? ¿Nuestra educación y la cultura de la que formamos parte? ¿Nuestras responsabilidades y roles? ¿Las conversaciones en las que participamos? ¿Las interpretaciones que mantenemos y nos constituyen? ¿El mundo que nos rodea con sus tendencias, valores y tecnologías?

De alguna forma Ortega nos decía, que la realidad de nuestras existencias se articula en las conversaciones que mantenemos con el sistema del que formamos parte. La interdependencia con ese sistema nos lleva a estar en la vida de una u otra forma. De eso hablo, de tomar conciencia del rol del ser humano en este tiempo de disrupciones que comprometen su rol y sus aportes, de revisar que significa hoy ser ciudadano, qué trabajos seguirán existiendo, qué valores sociales se están reconfigurando.

Desde este punto de vista es relevante abrirse a lo distinto. ¿Estamos dispuestos a ello? Aunque sea obvio, puede ser necesario recordar que opuesto y distinto son dos conceptos diferentes. En el entorno que nos rodea hay muchas mas situaciones e intereses distintos que opuestos. Lo distinto no está en confrontación, no nos agrede, la articulación de lo distinto puede configuar escenarios de mayor riqueza. Por ejemplo: la capacidad de gestión y de inventar mundos de algunos, unida a recursos y bienes de otros, ha llevado en esta era a los modelos de negocio que hoy triunfan.

Este simple hecho modifica el concepto de core business y nos puede abrir la pregunta ¿Qué va a significar hacer empresas hoy, qué significa emprender y más allá, qué va a significar el capitalismo en el siglo XXI? Si resulta ser más capital el talento que los recursos financieros, tal vez estemos llegando a una nueva concepción, a un talentismo que puede estar en cualquier parte y que requiere ser articulado.

Ya el profesor chileno del MIT Arnoldo Hax, en su “Modelo Delta”
desmonta el planteamiento clásico de la competencia y plantea que la esencia de la nueva estrategia es establecer y fortalecer vínculos. Habla de ser cabecera de una red. No se refiere a barreras sino a capacidades superiores para aportar un valor diferencial a esa red. Habla de inclusión y de poner en valor, de colaboración y creatividad.

 ¿Qué podemos aportar los coaches a las redes de las que formamos parte, empezando por la sociedad de la que somos ciudadanos?

Mi respuesta apunta a la articulación de conversaciones relevantes para construir valor social en una sociedad que se enfrenta al vacío de sentido. La disrupción tecnológica digital, que parece imparable puede alejarnos y deshumanizar nuestras relaciones o reconducirse a una cercanía llena de posibilidades. La elección tiene que ver con el nivel de conciencia desde el que miremos lo que llamamos realidad. Esa conciencia nos lleva a la necesidad de comprensión de quienes estamos siendo y quienes queremos ser, dónde queremos estar y qué estamos dispuestos a construir.

El experto en Redes Sociales James Fowler dice: “para saber quiénes somos tenemos que comprender con quienes estamos conectados”, en sustitución del viejo refrán “dime con quién andas y te diré quién eres”.  La frase  pone el énfasis en las interacciones de las que somos parte. Nuestra identidad, nuestro aporte y el impacto que podemos lograr se relaciona con en esas interacciones, con el qué, con el para qué y con quiénes . Todo un desafío para un nuevo rol del coaching centrado en la articulación de redes con propósito.