martes, octubre 17, 2006



Leocarpus fragilis

Finalmente Marcelo Krynski me ha enviado un mail con sus consideraciones a mi post de fecha 16/09. Esto es lo que dice:

Querido Juan,

Asumiendo mi total ignorancia respecto de cómo escribir en un blog, te hago llegar por este medio “mi movida reflexiva” acerca de la fragilidad. Tu dirás si es pertinente para la reflexión más abierta que propones. Voy entonces…

Fíjate que la inquietud respecto de la fragilidad la tengo también en el sentido que distingo en Ver para Crear “caja frágil” como aquel estado, a partir de un evento gatillador, en que nos encontramos sin disposición del 100% de nuestros recursos. Y en todo caso la distingo del centrado.

Tal vez de este modo pude sortear “la fragilidad” como caracterización.

Tal vez no era tu inquietud (¿o si?) el plantear la fragilidad como una caracterización y contraponerla a la fortaleza. A mi me parece delicado este punto no ya por como lo decimos sino por como es escuchado en el sentido común vigente.

Me gusta más plantear que nos vamos constituyendo con mayor o menor plasticidad en el devenir.
Francamente, el modo en que tu traes la distinción fragilidad, me deja sin esta capacidad maravillosa de ir transformandonos en el hacer cotidiano.

Permitime compartirte la etimología de la palabra “fragilidad” que encontré en distintos diccionarios:

La etimología de la palabra fragilidad evoca algo roto, quebradizo. Tiene la raíz griega “frag” que significa “quebrar”, “romper en pedazos”, “estallar en pedazos”, “moler”, “acortar”, “domar”, “descorazonar”, “humillar”, “doblar”, “violar”. (Cassel´s Latin Dictionary 1887-1941)

Desde lo anglosajón, es algo “debil, fácilmente roto en lo relacionado a la salud”. (The New Lexicon Webster´s Encyclopedic Dictionary of de English Language – Deluxe Edition – 1990)

Y por ultimo me fui al diccionario de la Real Academia Española que dice
“Del latín Fragilis, (adjetivo) quebradizo y que con facilidad se hace pedazos como el vidrio o la loza”
Fig II “Dicese de la persona que cae fácilmente en el pecado especialmente castidad”
Fig III “Caduco y perecedero”

Y aquí agrego que las últimas investigaciones en gerontología definen “envejecimiento como el proceso que transforma adultos sanos en adultos frágiles… que tienen una disminución de la reserva en los sistemas fisiológicos y una vulnerabilidad exponencial a las enfermedades y a la muerte”

Considero que liderar implica movernos en la incertidumbre, orientarnos al futuro y con ello orientar a los que vienen con nosotros.
Liderar significa mantener jóvenes los sueños y los proyectos.
Liderar y envejecer no van de la mano a mi juicio.

Prefiero hablar de la maduración.
Madurar es distinto a envejecer y en este sentido lo que he visto de común en los grandes procesos de liderazgo es una progresiva madurez de todas las personas y los proyectos.

Plantee este contexto para mostrar que encuentro una rigidez en la fragilidad que no me parece feliz para nombrar esas sensaciones de desconcierto que muchas veces vivimos al liderar en la complejidad emergente que vivimos. Esto no significa desconocer algunas fragilidades puntuales que un proceso de coaching “humecta” y nutre.

Creo que muchos de nuestros proyectos y vidas se van secando por falta de nutrición, de un proyecto del cual enamorarnos para estar dispuestos a ir más allá, de doblarnos sin rompernos…

Soy partidario del “encontrarnos vulnerables” y no “encontrarnos frágiles” pues nos permite mirar desde un lugar donde la flexibilidad aprendida o por aprender tiene lugar y el compartir estos momentos con otros también.

En la “fragilidad” nos observo separados y cada vez más me parece una ilusión a desarticular desde los modos particulares de plantear estas reflexiones también.

Espero que estas reflexión te resulte nutritiva. Tu dispones si la subes o si la seguimos en forma privada o si requieres alguna nueva aclaración o comentario.

Un fuerte abrazo con el cariño de siempre

Marcelo


Querido Marcelo te respondo en estos días, tengo sobre mi mesa el Larousse, entre mis favoritos de internet el diccionario de la Real Academia de la Lengua española, pero no encuentro el de sinónimos, debe estar en alguna caja perdida en mis naufragios. Eso tiene que ver con mi fragilidad, con la que he aprendido a no sentirme vulnerable, aunque a veces, ambas cosas se juntan.

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