sábado, julio 28, 2007

La sinfonía de la Innovación


Preparo mi artículo mensual sobre el arte de dirigir y no puedo sustraerme de la experiencia de mi Taller de Liderazgo en Venezuela con la Orquesta Sinfonica Juvenil de Nueva Esparta. Fue una experiencia fantástica de la que aprendimos, viviéndolas, algunas cosas simples pero interesantes. No repetiré lo que aparecerá escrito en otra parte.




Como las cosas se conectan, esta semana dentro de la consultoría que realizo para la nueva institucionalidad del Sistema Nacional de Innovacion en Chile me entrevisté con Jean Jacques Duhart y la conversación nos llevó al artículo de Eugenio Tironi "Orquestas para la Innovación"que se refiere a las causas del progreso innovador en Finlandia, uno de los países referenciales en el mundo actual y especialmente para Chile, por su tamaño y su carácter períferico.


La relación de la innovación y el arte, el emprendedor y el artista, que hablaba en el post anterior. Atreverse, ser audaz. Lo contrario a lo que vamos construyendo en nuestra vida conservadora.



  • ¿A qué no te atreves aunque te gustaría que ocurriera?


  • ¿Qué preservas con la inacción?


  • ¿Que valor tiene eso para ti?


  • ¿Por qué tienes que perderlo?


  • ¿Qué tendrías que declarar para que fuese posible?


Mas o menos, está fue la secuencia de uno de los coaching del año pasado con "G". Lo recordé ayer cuando almorzábamos juntos y en la cabeza se me cruzaban orquestas, tironis, venezuelas y entrevistas para la innovación.



- Creo que he dejado de ser un directivo de primera división, me estoy achaclanando, ¡Qué fracaso haberme venido aquí! -me decía


- No confundas cometer un error con un fracaso. Lo primero representa una acción desacertada, prueba y error, aprendizaje. Lo segundo es un juicio inhabilitante: "no fui capaz, ya nunca lo lograré".



¿Es el miedo al error lo que impide la innovación o el sentimiento de fracaso que nos inunda? ¿Por qué nos sentimos fracasados? ¿Ante quién? ¿Qué pasión oculta?



- Te equivocaste, parece que sí pero... ¿Conoces a alguien que no se equivoque?



Innovar no es el resultado de la tecnología, es el resultado de la persistencia, de la creatividad, de la libertad interior, de la ausencia de muros, de la obsesión. Y le hablé de aquellos niños ensayando una y otra vez la Sinfonía 1812 de Tchaikovsky, hasta que todo fue un silencio con música y todos mis alumnos tenían los ojos brillantes entendiendo qué era dirigir, cuantos errores necesarios estaban inútilmente evitando.




1 comentario:

Héctor dijo...

Estimado Juan, esta semana una de mis hijas ha sido elegida presidenta de su curso. Su primer comentario al retirarla al almuerzo fue acerca de su gran temor a hacerlo mal. No estaba disfrutando de la alegría (que era palpable) de haber sido considerada para tal "puesto". Su foco estaba en el temor. ¡Cuán importante se nos vuelve en la vida vencer ese temor para poder innovar! Para poder avanzar, liderar, vivir. Es altamente probable que cada uno de tus chicos de la orquesta venezolana se haya sentido "presa" del temor en algún momento. Pero lo enfrentaron. Temor a equivocarnos, a que no nos consideren, a que no nos quieran. Y nos empantanamos, volviendo a las viejas prácticas que nos pseudoprotegen. ¡Qué ganas de ser parte de esa orquesta! Por de pronto, invitaré a mi hija a leer tu blog... y luego a conversar, conversar, conversar. un abrazo.