domingo, julio 22, 2007

Los jóvenes empresarios

La foto es de ataudes en forma de anímales, una industria que se desarrolla en Ghana y de la que tuve conocimiento a traves del diaporama del gran escultor Mario Irarrázaval del que ya he hablado. Una manera tan diferente de despedir la vida, una manera tan distinta de escuchar las necesidades de la muerte.

No voy a hablar, desde luego, del mercado funerario, llego de Margarita donde realizo una subyugante consultoría en una empresa que apuesta por las personas y donde fui invitado por la Asociación de Jóvenes Empresarios de Venezuela a exponer mi visión del liderazgo emprendedor en la presentación de la Asociación en la Isla.

Al preparar mis palabras recordé que yo fui un joven empresario, que a los 21 años con 7 audaces más, fundamos K Española de Informática y con ella iniciamos una larga travesía por el mundo empresarial ¿Qué fue lo que tuvimos para iniciar esa aventura?: Valentía, confianza en nosotros y una seguridad de que estábamos haciéndonos cargo de una necesidad que se iba a ir profundizando en el tiempo. Me pareció mas interesante hablarles desde esa experiencia.


Imaginamos un proyecto que tenía sentido dentro de un mundo que nunca dudamos que vendría. La realidad superó nuestra imaginación, pero cuando ocurrió, muchos pensaban que era una locura de un grupo de jovencitos. Nosotros no, y en última instancia decidimos que la vida sin locura languidece, que era nuestra oportunidad de crear.
Esa fue la idea central que llevé al encuentro con los jóvenes empresarios: el líder emprendedor como artista: observa, siente, interpreta, siente, crea, sigue sintiendo, muestra, comunica, sigue escuchando, afina, refina, predica.


¿Qué creíamos hacer cuando lo hacíamos? Sólo seguiamos un sueño, un convencimiento y poníamos la fuerza de nuestros 2o años a su disposición. Fue después que empezamos a analizar y mucho mas tarde que podría haber respondido a la pregunta sobre qué diferencia a los líderes emprendedores que empiezan sus pequeñas empresas con limitadísimos recursos, como lo hice en mi conferencia:

  1. Maximizan su escucha, están en conexión con algo que brilla detrás de la incertidumbre, ven una luz entre la niebla.

  2. Hacen una oferta diferenciada, innovando, crean un nuevo uso, un nuevo producto o desafían que algo que funciona en otra cultura puede funcionar en la suya.

  3. Gestionan el talento y su buena mezcla: conocimiento, compromiso y acción.

Cuando ocurre, sin embargo, se llama intuición, impulso, audacia, revuelto con aritmética y sentido de la excelencia. La misma receta de los huevos revueltos.



Me gustan los coaching donde aparece la visión y la incertidumbre. Puedo hablar de arte, puedo preguntar ¿Que habría en la mente de aquellos arquitectos del siglo XIII que levantaron las magníficas catedrales góticas? ¿Hay mas incertidumbre acaso en tu proyecto? Me gustan porque percibo que ese impulso de crear está presente y genera un compromiso en lo mas profundo de las personas, o tal vez porque me deja recordar mis paseos por las calles de León que fueron el paisaje del que nació mi primera empresa y la sensación de plenitud que me transportaba al llegar a la Plaza de la Catedral y encontrarme cada día con la Pulchra leonina.



Yo también quería trascender, crear una obra, comprometerme con su construcción, aunque como decía Robert L Stevenson mi aporte al mundo fuera simplemente el descubrimiento de una nueva variedad de amapola. De estas cosas les hablo, se trata que se pongan en íntimo contacto con la variedad de amapola que quieren aportar al mundo. El resto son los huevos revueltos.




1 comentario:

jmga dijo...

Me ha gustado el artículo Juan La ilusión y la valentía son fundamentales para ser emprendedor. de eso sabemos algo ¿verdad?