lunes, agosto 13, 2007

Corpore sano

Con Carmen Cordero se aprende que es cierta la frase "No tengo cuerpo para esto" A veces no tenemos cuerpo, porque hemos dejado que nuestra historia lo borre, que nuestra mente se haya enseñoreado de nuestro vivir y el cuerpo en el que somos sea un soporte con pocas posibilidades.

Y sin embargo aquí lo tenemos, con toda su capacidad de contenernos, de permitirnos vivir las emociones, como lo tangible que hace posible nuestra integración.

Durante estos años de coaching directivo he enviado a varios de mis coachees a que trabajaran con Carmen, siempre me lo han agradecido. Este fin de semana fui yo.

En el cuerpo no hay nada nuevo dice, lo nuevo surge en el mundo interpretativo del lenguaje. Por eso hay veces que hay que preguntarle al cuerpo ¿Qué dice? ¿Qué nos recomienda? Porque su antigüedad es sabia. La mente hace el relato que le acomoda. Termina siendo menos cierta.

Este cuerpo nuestro también vive en las organizaciones. Nos parece que no, que en esta sociedad del conocimiento el cuerpo es decoración, es la carcasa que nos lleva. Los directivos tienen cuerpo y pasan por las cuatro emociones básicas que traemos impresas biológicamente y que se expresan por conexiones sensomotoras: El miedo, la rabia, la tristeza y la alegría. Esa legitimidad hay que defenderla y mostrarla.

Un día descubrí que era imposible quedarse sólo en esa dimensión del intelecto, que era necesario identificar en qué emoción recurrente vive el cuerpo, porque sus disposiciones para la acción mas frecuentes vienen de esa emocionalidad. El mundo es distinto desde el miedo, que desde la rabia, ambas tan necesarias. Es diferente desde la tristeza, que desde la alegría, ambas tan inseparables.

Desde el coaching que se practica con el lenguaje no podemos hablar del cuerpo, hay algo que queda en la zona de sombra, que solo se puede vivir desde el amasijo de fibras. Podemos deconstruir lingüísticamente las emociones y buscar que amenaza hay detrás del miedo, que injusticia detrás de la rabia, que pérdida detrás de la tristeza, que conexión de plenitud produce la alegría, pero las emociones finalmente nos pueden llegar sin juicios, como resultado de ese devenir histórico en el que hemos "educado" a estos músculos que nos sostienen. Al final hay un aparente misterio que expresa nuestra biología como un algoritmo. Es "harina de otro costal" que nosotros no conozcamos sus variables. Carmen las explica desde la musculatura.

Escribo y escribo en mi cuaderno. Me hago preguntas. Anoto otras para algunos de los coachees que aparecen con nitidez en mi retina ¿A quién le hago estas preguntas? tal vez no haya nadie dentro de estas tapas de cartón 13x19.

El cuerpo siempre está y sin embargo buscamos en la mente aquello que no puede decirnos.

4 comentarios:

Raúl Herrera L. dijo...

Juan

Bienvenido a este espacio del cuerpo y su entrenamiento

En mi blog wwww.raulherrera.cl he escrito varios sobre mi experiencia del trabajo con Carmen
El último fue a propósito de una entrevista a Carmen en emol

http://www.raulherrera.cl/content/view/263/Mas_que_una_mujer_TOP_una_maestra.html

Un abrazo

Ignacio Fernández dijo...

Lo que cuentas me conecta con esa antigua idea del cuerpo como la fuente de toda la sabiduría. Todo pasa en y por el cuerpo, las emociones, ideas, el lenguaje, las experiencias espirituales. Por lo mismo, todo es encarnado y sólo desde la conciencia de ello es posible vivir conectado con uno mismo y en el centramiento corporal conciente.

Pienso en Varela y su idea de enacción y encarnación, donde todos los fenómenos emergentes y de nivel superior se sustentan en la neurociencia, remitiendo siempre a sistemas superiores y sistemas de sistemas. O como dice Bateson, si finalmente hemos sido dotados de una poderosa mente (él entiende el concepto como una ontología integrada) es porque debe haber una Mente de mentes, y él supone que se llama Dios.

Hilando esta dos ideas, Dios está encarnado en nosotros y nuestro cuerpo (cualquiera sea la vía de acceso) es el lugar de todas las posibilidades creadoras.

No conozco a Carmen y me gustaría trabajarme con ella. ¿Me das sus hilos de contacto?

Iris dijo...

el cuerpo muestra nuestra historia, nuestras posibilidades, nuestros nudos y eso ayuda al coaching, por sobre ello, el cuerpo es refugio, memoria profunda, en el cuerpo nos volvemos uno, retornamos al hogar...en el cuerpo nos conectamos con el presente,

cariños,

Nora Domínguez Herrero dijo...

Juan
Gracias por tus comentarios sobre experiencias de trabajo corporal.Es otro territorio a descubrir por cada uno de nosotros, que nos regala señales y rumbos todo el tiempo, si aprendemos a escucharlo.
También agradezco las reflexiones sobre "Coaching social", y seguiré atentamente el desarrollo de la temática, y si puedo contribuiré.
Afectuosos saludos desde Córdoba, Argentina
Nora