domingo, septiembre 06, 2009

Coaching y Política (2)


Hace meses me referí al senador brasileño Cristovam Buarque que en el Congreso sobre Cambio Climático celebrado en Santiago, en una sala donde el aire acondicionado nos tenía con las chaquetas puestas en verano, nos preguntaba ¿Cuántos de ustedes votarían por mi si mi discurso fuera que tenemos que tomar medidas contra el sobrecalentamiento de la tierra cuando están muertos de frío en esta sala?

Y con este oportuno ejemplo nos indicaba la diferencia entre atender la demandas inmediatas de nuestros clientes (que en el caso que les cuento hubiésemos deseado que encendiesen una calefacción) y trabajar por el futuro, por los electores del mañana. Esto sólo es posible en un mundo con conciencia, pero ¿Cómo poner el esfuerzo en esa conciencia cuando los gobiernos son tan cortos y las métricas de los electores reducidas a la percepción de lo inmediato?.

Hay un equilibrio que no es sencillo en el coach de políticos sometidos a este dilema ¿Puedes centrarte sólo en lo que te piden hoy tus electores? ¿Es ese tu proyecto? ¿No era tu propósito construir un mundo distinto? ¿Cómo construirlo siguiendo lo inmediato sin la visión de un sueño?


Hablo de un equilibrio que trate de minimizar el impacto de las decisiones del presente que suponen sacrificio y costo sin abandonar las decisiones que mantienen la consistencia con la creación del futuro deseado.

En el fondo el coach tiene que enfrentar a su coachee político a la pregunta de qué es más importante hoy para él si el valor de su sueño o el valor del poder, sin caer en la ingenuidad de reconocer que se requiere poder para lograr el sueño. No es fácil.

Finalmente se trata de saber si el modelo es tener la habilidad de ponerse delante de la manifestación que camina hacia la plaza para pedir algo o convocar a una manifestación que se proponga un cambio mayor con la responsabilidad de saber que ese cambio tiene costo para todos.

2 comentarios:

Pía Guzmán dijo...

Efectivamente el político debe pregunarse y, ojalá, responderse sobre el frágil equilibrio entre mantener el poder y mantener su sueño. Pero si le damos una segunda mirada a lo anterior veremos que poder y sueño no son conceptos contrapuestos, cuando quien los posee es un grupo humano que tiene un proyecto de sociedad y busca liderar su país para tener el poder de llevarlos a cabo. La labor del coach -a mi juicio- es crar en el líder la necesidad que el sueño sea colectivo y no individual, así podrá traspasar el poder a otro que también lo haya hecho suyo.
El verdadero líder político es el que genera un sueño colectivo, preocupándose de desarrollar otros liderazgos que continuen el proyecto. En caso contrario, no es un verdadero líder.

Juan Vera dijo...

Estoy de acuerdo Pía, precisamente ese es el sentido de mi última frase, convocar esa manifestación colectiva.

Un abrazo