domingo, abril 09, 2017

Conversaciones con Alberto Hernández Robles (4)

Alberto continua su relato del primer día de Taller:
   
 "Ya por la tarde comenzamos con cuestiones más estrictamente del Coaching. Juan plantea el desafío de llegar a las emociones que hay en política y habla de Martha Nussbaum quien  se refiere a emociones sociales como por ejemplo el asco. Muy interesante todo esto. 

      Juan remarca que las emociones no son malas ni buenas. Simplemente son. Un desafío para el Coaching es la detección de emociones surgidas por estímulos supuestos. Esto último, desde luego, vale para cualquier proceso de Coaching, pero lo interesante sería ver qué especificidades tiene la política como espacio habitual de emociones surgidas infundadamente." 

    Sí, esta es una observación procedente para mejorar el Programa. En mi experiencia la emoción que más veces he visto aparecer sin fundamentos es el Miedo. El cuidado y la prudencia no tienen que ver con el miedo y el coachee con frecuencia las confunde. El miedo, como sabemos, es la respuesta a la percepción de amenaza. En la medida en que la desconfianza es un escenario común en el mundo político, la lectura de amenazas es tan habitual como gratuita. Uno de los temas que estoy trabajando en este momento es lo que podríamos llamar Coaching para el coraje, a partir de establecer la distinción coraje, no como rabia, sino como la voluntad puesta al servicio de un objetivo por encima de los obstáculos que existan. 
      
      Ahora bien hay otras emociones sobre las que podríamos profundizar en un nivel más avanzado del Programa y me siento invitado a ello.

     "En el espacio de las emociones Juan formula preguntas por demás interesantes: ¿Cómo ayudamos a que el coachee revise lo que hay detrás de cada emoción? Y también refiere a la corporalidad, afirmando, que en la corporalidad no hay rol. Me parece que esta afirmación amerita cierto detenimiento. Agrega que es más fácil, a veces, llegar al yo a través del cuerpo. 
     
     Es tan atractiva como interesante su afirmación que en la corporalidad no hay rol. Tiendo a estar de acuerdo, pero sin embargo la política me ha dado sorpresas en este sentido. Me he encontrado con dirigentes políticos de toda la vida a quienes les encuentro una corporalidad completamente atravesada por su rol (Por eso no me canso de observar la corporalidad de Temer, el presidente brasileño. Veo un rol… en ese cuerpo). A veces el enajenamiento es tal que hasta el cuerpo es entregado al rol. No sé… revisaría este concepto. No tengo más para aportar que mi experiencia."

     Mantengo la idea de que puede ser más fácil llegar al yo a través del cuerpo. Entiendo que la
experiencia de Alberto en “Cuerpo y Movimiento” puede avalar mi declaración. Lo que no me encaja del todo es que yo haya dicho que en la corporalidad no hay rol. El cuerpo es un dominio del ser humano que interacciona permanentemente con el lenguaje y las emociones, en ese sentido se ve afectado por ellos en la cotidianeidad. Por lo tanto, cuando se vive la arrogancia del poder, hasta el cuerpo puede verse afectado.

     Lo que sostengo es que a la vez el cuerpo tiene su propio mundo, por ello si logramos una conexión genuina con su dominio corporal, la persona puede tener una experiencia diferenciada de su rol, pero si eso no se produce, efectivamente nos encontraremos muchos pechos inflados por el contacto con el poder. No siendo yo un experto en lo corporal, en muchas ocasiones le he pedido al coachee que pudiese intervenir conmigo un profesional del tema y los avances han sido muy relevantes.

        "Nota personal: En el transcurso del primer día concluí  que tengo que desapegar más mi diálogo interno de la práctica política profesional para transformarme en un mejor Coach. Me comprometo a profundizar este camino que empecé hace largo rato". 

     Esta declaración de Alberto es muy importante, y creo que en si misma justifica el Programa. El coach no puede actuar como un ser político aunque lo sea. Hay que desprenderse de las posiciones hasta que duela. Tendríamos que incorporar en un Programa mas amplio todo un módulo de empatía, de compasión con el otro, sin que eso suponga justificación de lo que hace. Entender el desde dónde del otro, aunque no se comparta, aunque no sea el nuestro, ni quisiésemos que lo fuera, es central en la práctica del coaching en general, pero muy especialmente en el coaching político porque no es fácil abandonar la intención de convencer de nuestras posiciones, como seres políticos y ciudadanos que somos.

      "Juan nos propone el ejercicio de responder ¿A quién visualizo en este momento como mis posibles                              coachees? Interesantísima pregunta porque hasta este día yo solo visualizaba a dirigentes políticos.   Pero Juan me amplió la mirada. Nnunca me había planteado la posibilidad de hacer coaching político a ciudadanos en general. ¿Cuánto estoy haciendo yo para tratar de mejorar las conversaciones sociales, al margen de lo que es trabajo para ganarme la vida? ¡Qué espacio tan interesante de inserción social! Como si fuera poco Juan sigue provocándonos y nos pregunta ¿Desde dónde hacer   Coaching? ¿Desde dónde mirar el proceso político? ¡¡Muy bueno!!


   Afirma que el reto del presente es la gestión del futuro. El desafío del momento es generar comunidades con mayor amor y mejores conversaciones. Interesantísimo desafío."

        El desafío del Coaching político, como el del Coaching a secas, son las preguntas significativas que nos lleven a ver otros ángulos. Dice Juan: cuando logramos cambios en las respuestas producimos evolución, pero cuando logramos cambiar las preguntas producimos revolución (1). Esto es clave en la política, ya que como la dinámica del crecimiento político es siempre querer estar en otro lado y más arriba, suelen incorporarse una serie de juicios maestros muy difíciles de quebrar. 

    Finalmente Juan nos desafía con preguntas personales: ¿Qué me está pidiendo la vida hoy?. 
  Tres  respuestas me doy: que me perdone ciertas cosas; que comparta más socialmente mis saberes y habilidades; que sea aún más amoroso de lo que soy. Gracias Juan por permitirme en pocas palabras plantearme semejante desafíos." 

   Gracias a ti Alberto por la valentía de responderte, por darte cuenta que hasta que no nos      perdonamos nuestra emoción latente es la culpa, un roedor interno que socava, aunque nuestra mente quiera ser constructora del presente.

(1) La excelente frase a la que me referí y hace alusión Alberto pertenece al barcelonés Jorge Wagensberg, durante años profesor de la "Teoría de los procesos irreversibles" en la Universidad de Barcelona.

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