sábado, junio 30, 2007

Mi vida es el territorio

Tomo el título de la obra que Ouka Lele presentó en la exposición que el Museo del Prado hizo con el título de "La mirada femenina" y que se anunció como un diálogo entre grandes obras del pasado y el arte del presente. La fotografía de Ouka Lele se titula "Mi cuerpo es mi territorio, no os acerqueis a mi que voy de vuelo..." y está hecha ante el cuadro de Rubens "El juicio de Paris" en el que un joven ha de decidir que diosa es la mas bella: Minerva, Venus o Juno.


¿Qué tiene que ver esto con el coaching o con el Congreso de Argentina? No sé muy bien, porque una cosa es lo que pasa y otra es lo que se piensa mientras transcurre lo que pasa y mientras el Programa del Congreso pasaba a mi me sobrevenían algunos pensamientos y distintas emociones.


El agrado de encontrarme con personas a las que no veía desde hace muchos años: la neuróloga Graciela Rossi que fue compañera en la formación de coaching, Delia Chudnovsky la entrenadora corporal de mi ACP, con quien peleé interiormente todo un tramo del mismo, hasta que en Querétaro algo pasó que el racionalista salió derrotado del encuentro. Su rutina de ejercicios tuvo mucho que ver y se lo agradecí. Tengo ese propósito en este momento de mi vida, agradecer lo mucho que he recibido: tanto conocimiento, tanto amor y tanta dedicación.


El placer que siempre es reencontrarme con Marcelo Krynski y la sorpresa de que mis palabras despertaran tanto interés en un auditorio tan numeroso y tan preparado. Una vez mas los ejercicios corporales me conectaron conmigo y tuve el pivilegio de trabajar con Cleo Campos.

Pues bien, en ese ambiente se me presentó la dicotomía permanente de quienes viven la urgencia, la rutina, como si fuera un espacio prestado: la vida de otro y mantienen la fantasía de que lo importante tiene que suceder en una vida mejor, como si fuera la cara A de un disco vital, que estar por ser oído.


¿Cuál es el espacio para soñar sino la cotidianeidad, los días de las semanas, los meses y los años del calendario? La vida real no puede ser nuestra enemiga. El sueño no tiene otro espacio que este vivir de cada día.


Por eso el título: Mi vida es el territorio. El Congreso me fue dejando ese sabor ¿Dónde podemos actuar si no es en la cotidianeidad, en la vida de todos los días, en la nuestra personal o en la de nuestra organización?


No puede ser que amanezca y alguien piense que es un día más de mierda que le separa de su sueño. Esa idea fue la que me quedó: El coaching es acción, una forma de despertar el anhelo de la alineación, de la toma de conciencia del presente como el único territorio del futuro.


Y ante el bife de chorizo del que hablé en mi post anterior decidí tomar la vida por los cuernos. Uno que es español y además Tauro.






domingo, junio 24, 2007

El Segundo Congreso Argentino de Coaching - Jim Selman

Coaching: acompañamiento, danza, interpretación que fluye, transformación, movimiento. Todo esto para explicar por qué he elegido esta foto, cuando se ve claramente que es un tango.

Hablaré otro día del Congreso, que en resumen creo que fue un excelente encuentro. Felicitaciones a sus organizadores. En este post quiero referirme a Jim Selman, cuya imagen, palabra y presencia estuvo en diversos momentos de este Segundo Congreso Argentino. No lo conocía en persona, pero fue un referente citado en mis primeros acercamientos al coaching hace más de 14 años ya.

De la lectura de algunos de sus artículos tenía las siguientes coincidencias:
  • Como él, creo que el principal sentido del coaching es transferir responsabilidad, que el otro se haga cargo de sus interprtaciones, de su vida, de su poder.

  • Manejamos un par de citas comunes: la espléndida de George Bernard Shaw que dice: "La gente razonable se adapta al mundo. Las personas no razonables adaptan las circunstancias a ellas mismas. El progreso depende de la gente no razonable" y la de Ghandi: "Somos el cambio que deseamos traer"

Tenía también la reticencia de que se hubiera convertido en un gurú insoportable. En conclusión fueron mas las coincidencias al escucharle en el vídeo de la primera mañana, pero al estar con él (es un decir porque éramos 400) en su presentación de la primera noche, mis sospechas empezaron a confirmarse.

Los organizadores del Congreso le preguntaron que había aprendido después de treinta años de coaching. Escribo lo que anoté de sus respuestas (algunas textuales)

  1. La vida son decisiones.

  2. Decidir es compromiso.

  3. Los estados de ánimo son excusas para no hacer algunas cosas que debemos hacer.

  4. Creamos el mundo que nos rodea.

  5. Intuición y Visión son el mismo fenómeno orientado a lograr en la vida lo que pretendemos.

  6. Las posibilidades no existen, se crean.

  7. La esencia del liderazgo y el coaching es amor, no el amor como un sentimiento, sino como la habilidad para crear interpretaciones que den libertad.

  8. Tenemos que dejar de ayudar a la gente, tenemos que dejar de verlos como seres rotos. Pueden elegir.

  9. El amor es una elección y por eso es un compromiso.

  10. Para tener un futuro diferente hay que contarse una historia diferente.

  11. Tenemos aquello a lo que nos resistimos.

  12. Controlar y manipular producen lo contrario a lo que pretendemos.

  13. La inteligencia usada para el beneficio propio termina trayéndonos el mal.

  14. La mejor estrategia para el éxito es tener sentido de amor hacia los demas, sentir gratitud y orar.

En ese punto todos empezaron a aplaudir. Yo busqué a mis amigos chilenos para organizar una tertulia y analizar el día.

No los encontré, asi es que me fui al restaurant del hotel y hable de tú a tú con un bife de chorizo. Él me miró resignado y yo le dije algo en lo que coincido plenamente: Si quieres tener un futuro diferente tienes que contarte un relato distinto. No me hizo caso y me lo comí.

lunes, junio 04, 2007

La suerte buscada: MAZAL


En estos días envié mi artículo "El arte de dirigir" referido a la importancia de la actitud y el esfuerzo para unirlo a eso que llamamos suerte. Una pregunta sobre la que rondo desde hace tiempo ¿Es la suerte un resultado buscado? ¿Aparece como un visitante que no hemos invitado?


Marcela Veinsten, colega en estos menesteres de la consultoría en Argentina, me respondió con una hermosa reflexión que quiero compartir:



"En ocasión del Bat Mitzvá (fiesta religiosa de los 12 años en las nenas y 13 en los varones) de mi hija mayor, hace unos años, le conté esta historia en el templo, por esta manía que tenemos algunos de analizar las palabras y sus enunciaciones, sin importar el idioma pero sí el contexto.

Suerte en hebreo se dice: MAZAL

En este idioma se escriben las consonantes, ya que las vocales son signos que rodean a aquellas (pudiendo escribirlas o no), de modo que se escribiría algo así como MZL (Estas tres letras, son a su vez, las iniciales de otras tres palabras: Macom (que quiere decir Lugar), Zmán (que quiere decir Tiempo) y Limud (que quiere decir estudio)

De modo tal que para nuestra tradición la suerte es la conjunción de estas tres palabras: Tiempo, Lugar y Estudio.

La suerte es entonces, estar en el momento justo y en el lugar adecuado pero sabiendo qué hacer con eso.

La suerte no es así algo externo, fortuito ni azaroso sino tener la capacidad de ver las oportunidades y aprovecharlas. De allí el valor que le asigna este pueblo milenario al estudio.

Actitud, esfuerzo y suerte del petrolero, podrían sintetizarse en Suerte, que incluye a las tres"
.


¿Será porque piensan así, que los judios tienen tanta influencia en el mundo? ¿Demostrará esto, una vez más, que el lenguaje genera realidades, que nuestras creencias establecen los límites de lo posible?


En hebreo mi título "La suerte buscada" sería una redundancia según lo explica Marcela. En mi trabajo de coaching tengo, sin embargo, que repetir el concepto, traerlo como si fuese un nuevo pensamiento poderoso y, aún así, sigue siendo algo que sólo algunos aceptan, aquellos que están dispuestos a moverse, que están dispuestos al Limud, a luchar contra la literaria pereza de los días.

lunes, mayo 28, 2007

Orar, pedir, gritar


Cuando hace unos días entré al blog de Raúl Herrera y leí su post sobre "La Oración del estudiante" de Humberto Maturana le prometí citarlo desde el mío, contribuyendo a las redes, a los ovillos de lana y conocimiento y a la repetición con otros registros de lo que queremos que sea compartido.

Me gustó su traslado de la idea central del poema-oración al mundo de la empresa y las relaciones entre directivos y colaboradores. Repito los últimos versos para subrayarlo más:

No sabréis quien soy
Si os escucháis a vosotros mismos
No me instruyáis; dejadme ser.
Vuestro fracaso es que yo sea idéntico a vosotros.

Lo clónico no contribuye a la innovación. Quiero dar por eso otro paso más. No hace mucho fui invitado a un encuentro de expertos del Consejo Nacional de Innovación, fue una reunión que dirigía Nicolás Eyzaguirre, en la que se nos pedía la opinión sobre las cosas que podrían hacerse en Chile para generar ambientes de innovación.

Respondí cuando llegó mi turno que una tarea está en el desarrollo de capacidades directivas que permitan que las organizaciones sean espacios para la creación. ¿Será un requisito aceptar lo diverso? ¿Será un requisito permitir el afecto? ¿Será no dar tantas respuestas, no tener que saberlo todo? ¿Tendrá que ver con prestar mas atención, abrir más los ojos, detenerse y tocar?
¿Tendrá que ver con tener menos ego?

Vuestro fracaso es que yo sea idéntico a vosotros, que yo perpetúe vuestros éxitos, que ya no lo serían éxitos en el futuro, que yo repita los mismos errores y siga los caminos trazados y repita las reglas y las obedezca, porque si lo hiciera, estaría deteniendo el tiempo,congelando la vida, deviniendo al comienzo, a la conformidad de lo que ya fue. Eso le escucho a Maturana

Y pregunto entonces ¿ Y para eso, cuánto estamos dispuestos a ser contradichos? ¿Cuánto a que las reglas cambien sin renunciar?

¿Habrá que orar para recuperar la fe de la inventiva? ¿Habrá que atreverse a pedir? de momento pienso que gritar siempre ha sido una expresión de libertad y que la oración de Maturana es el grito de un hombre ilustrado.

Eso es lo que tenemos que promover en las Univesidades y en los programas de coaching: la invitación a que los directivos vayan en contra de sus hábitos, renuncien a su jerarquía para disfrutar de su influencia.

Para dar ejemplo me voy a dormir que es lo que tanto demoro en hacer. Aunque antes quiero romper una lanza por el ingrediente que mas le hace falta a la cultura directiva chilena: el humor. Recemos juntos una plegaria para que la selección nacional de Innovación lo logre

domingo, mayo 20, 2007

Quiero hablar del coraje y de Loreto

Los historiadores sólo se refieren a los hechos cuando los años han quitado las emociones que pesaban sobre ellos y un cierto polvo ha depositado sobre sus anaqueles verdades distintas. Yo no soy historiador pero he dejado que pasen unos meses para hablar del efímero paso de Loreto Ditzel por la Subsecretaría de Deportes.

Tampoco contaré nada de la historia, quiero hablar de ella porque soy su amigo y su coach. Y me ha conmovido su coraje.

La palabra coraje viene del latín cor que significa corazón, corage en el antiguo franco. Significa tener valor "Echar el corazón por delante" . En la Edad Media el corage era el centro de la vida interior, en donde se ubicaban los sentimientos, los pensamientos y la voluntad. De ese centro de energía y fuerza quiero hablar


El Mercurio recogió la siguiente declaración de Loreto en aquellos días aciagos del mes de marzo: "He observado y vivenciado con profunda indignación y asombro la forma en que he sido tratada. Se ha enlodado mi prestigio profesional, laboral y humano. La saña y agresividad de los ataques que he recibido en pocas horas me ha demostrado el nivel de odiosidad que subsiste aún en algunos sectores".
Se refirió a la indignación y al asombro. Algunas veces por sentirlos las personas se salen de la cancha, se retiran. Eso no es lo que hizo Loreto y después de su noble renuncia al puesto (que no es lo mismo que retirada de su legítimo derecho a defender su verdad), buscó tener las conversaciones que dejaran clara la injusticia que se cometió con ella. Las cuerdas se quiebran por sus partes más débiles y ella fue un episodio más de la forma en que Gobierno y oposición hacen política en este país de rencores. No salieron con el mismo relieve las acusaciones que los retractos.
Así cuando Longueira reconoció que había sido un ataque injusto, los medios lo comentaron sin titulares. Esto no es relevante para mi reflexión, sólo enmarca un contexto de injusticia, que hace mas valioso el coraje.


Loreto pudo encerrarse en sí misma, sin embargo hizo uso del coraje de quienes saben que están siendo injustamente acusados y defendió su nombre y su honra. Hay en esta conducta una pauta que a mi juicio caracteriza a las personas que tienen liderazgo y que saben que su credibilidad es su capital mas importante.


No se puede dirigir sin coraje, sin defender las propias convicciones. Renunciar tambien es una manifestación de ese coraje, cuando con ello no se da el capítulo por cerrado. Las batallas son sólo episodios de las grandes contiendas. Todos los que ganaron perdieron alguna vez una batalla, pero tuvieron el coraje de seguir en su lucha.
Hablamos no hace mucho de sus lecciones aprendidas y me dijo algo que me dejó pensando: "Hay momentos en que quien tiene que sacar la cara por uno mismo es uno mismo".


Podemos no estar de acuerdo con las ideas de otros, pero admiramos el coraje en defenderlas, porque no somos inmunes al corazón de nadie. Por eso (y esto es lo que me hace traer este episodio a un blog de coaching directivo) enfrento a mis coachees que exponen su confusión por no tener seguimiento ante las crisis, si dijeron todo lo que tenían que decir o "jugaron a ser correctos", si defendieron sus ideas, si a su alrededor pudieron ver el coraje sin ira de no dejar que pisotearan su postura. ¿Te hiciste respetar?, les pregunto.
He colaborado durante estos últimos años con Loreto Ditzel, pero nunca la he respetado tanto como ahora. Y aprovechando que este blog es mío y puedo usarlo como ventana, le doy las gracias por la lección personal que me ha mostrado y que también para mí tiene sus ecos.

martes, mayo 01, 2007

¿Liberar u oprimir?


Me integro a un grupo de reflexión sobre la vida (?) que tiene como uno de sus ejes que los participantes son directivos o empresarios que creen que pueden lograr los objetivos que se plantean y a la vez ser más feclices cuando esos objetivos tienen componentes sociales y para lograrlos se pretende realmente el desarrollo de las personas de la organización.


Este discurso en el que vamos creyendo cada día mas personas, las mismas ideas que subyacen en mi columna de "El arte de dirigir", no hay mucho, por tanto, en lo que extenderme ahora para sustentarlo. No es novedad.


Escribo para dejar huella de las palabras del juez Carlos Cerda, invitado a la última parte del encuentro, que se refirió a su propia profesión como "aquello que no hay que hacer: juzgar a los otros". Lo que no deberíamos hacer, pero que no podemos evitar. Somos máquinas de juicios, evaluamos permanentemente lo que nos rodea, el proceso de dirigir está muy relacionado con esa evaluación permanente. Se trata, entonces, de avaluar con empatía, con una información que se haga cargo del mundo del otro, de lo que piensa cuando hace, de lo que hace que piense así.


Anoté en una hoja de papel: "Cuando tenemos el poder tenemos la herramienta para liberar u oprimir. Esa es una decisión de la que no somos tan conscientes. Cuando decidimos, trazamos la raya blanca de un campo de juego y con ella estamos liberando u oprimiendo". Fue la reflexión de escuchar al juez Cerda.


Quiero incluir esta idea entre las preguntas de coaching directivo ¿Qué pretendes cuando decides lo que decides: liberar u oprimir, dar alas o evitar que se salgan de la cancha, movilizar a la autonomía o promever la obediencia?


¿Cuál es la intención con independencia que nos contradigamos? Son dos planos distintos. Ser humanos permite aceptar la contradicción y la inconsecuencia que nos sobreviene en momentos, lo importante es no perder el ansia de la divinidad personal. No me estoy poniendo religioso, me refiero a un sentido de la espiritualidad que busca la integración de nuestras acciones personales con la visión del bien.


En el dominio en el que se mueve este blog tendría que ver con el desarrollo de un estilo de dirigir que libere, integre, invite, promueva la transparencia y la diversidad. Para eso hay que pensarlo. Hay que dedicar tiempo a pensar en el estilo, a dibujarlo en la mente, a que pase la prueba de la blancura. Es decir, el estilo es una elección personal. A veces lo olvidamos.


¿Qué estilo quiero tener en mi vida? Si lo pensamos tendremos que ponernos en contacto con nuestros valores. Los encontraremos incómodos en algunas ocasiones pero claramente orientadores. Esa pregunta que repito y me repito ante la duda ¿Qué haría si siguiera mis valores ante esta situación?


Todo esto pensé cuando iba en el taxis al salir de la reunión de la que me perdí la última parte. Al día siguiente mientras volaba a Colombia abrí un libro de introducción a la meditación y me encontré con una frase de George Bernard Shaw. "La imaginación es el comienzo de la creación. Ustedes imaginan lo que desean; ustedes desean lo que imaginan, y al final ustedes crean lo que desean"


¿Qué es lo que realmente deseo en este punto que no puedo apartar de mi mente?

sábado, marzo 24, 2007

Recuperando el poder


Al terminar la sesión 10 del coaching con "R" concluimos que se había producido una importante transformación y esa transformación tiene que ver con su actitud, con su poder.

Nos esforzamos en cambiar a los otros y sólo (y si acaso) podemos cambiarnos nosotros. "R" me planteó al inicio de nuestras conversaciones su incomodidad con la actitud de su jefe, con el estilo que estaba siguiendo, con el gusto que en su organización tenían por la complejidad. Hemos venido hablando de ello, pero hoy su ocupación está en cómo puede él mismo alterar esa situación. Cómo puede influir, que es lo que aún no ha hecho y puede hacer. Ha puesto el foco en él, como el buen arquero según Confucio,

No sé si cuando empecé a hablarle de aceptación en nuestra primeras conversaciones me entendió. Aceptar no es lo mismo que claudicar. "Acepta que este es el contexto en el que te mueves y que ese contexto condiciona el proceso de cambio, no claudiques en lo que quieras cambiar mientras sigas pensando que es lo mejor para el proyecto."

Cuando aprendemos a decir "esto es lo que hay," dejamos a un lado el sentimiento de decepción porque sea así, y entonces se abre un espacio para actuar. Se corre el riesgo también de caer en el conformismo. Por eso hago la distinción. Digamos mejor "Esto es lo que hay. Construyamos desde aquí. Este ladrillo imperfecto es la primera piedra. Tenemos mucho trabajo por delante y la oportunidad de influir. ¡Qué fortuna!"

Queremos que el mundo se adapte a nosotros y somos nosotros los que cambiaremos al mundo o nos divorciaremos de él.

"Todo lo que te planteé el primer día se ha vuelto menos relevante" me dijo "Ahora lo relevante es lo que yo voy a hacer para que no me sigan pasando las mismas cosas"

El coaching sirve para eso, para devolver el poder que nos quitamos.

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